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Juan Ordóñez Buela

BARBANZA

01 dic 2010 . Actualizado a las 02:00 h.

Utilizando el lema de una conocida cadena de tiendas, proclamo que «yo no soy tonto» y reivindico el hecho de pensar libre y coherentemente: ¿Por qué hay que aumentar la edad de jubilación a los 67 años si con la ley actual el promedio real está muy por debajo de los 65 vigentes? ¿No sería más fácil eliminar las jubilaciones anticipadas?.

¿Conviene ahora una ley que nace sin consenso y que nos dicen que no supondrá más funcionarios? ¿Es ahora el momento de excitar el gallinero y dedicar tiempo y dinero a esto?.

¿Hasta cuándo las incoherencias de partidos y gobiernos con el tema de la energía nuclear? ¿Alguien cree de verdad que si peta alguna de las centrales de Francia o descarrila algún tren de residuos la fiesta nos va a salir gratis?.

¿Por qué en cinco millones de parados no hay funcionarios? ¿Y un ERE en las concejalías de urbanismo de los ayuntamientos? ¿Por qué cada vez que aprueban una ley o norma para las empresas dicen que es para facilitar el trabajo a los empresarios pero siempre supone mayor papeleo, gasto y tiempo?.

¿Por qué siendo un país tan moderno tenemos unas leyes laborales ancladas en el pasado y no hay un solo gobernante que sea capaz de equipararnos con Europa? ¿Sabe la gente que la tasa de paro en Alemania es del 7,6% y el promedio del resto de Europa, del 10%? Solo nos supera Letonia, que tiene el 22,3%. ¿A quién representan los sindicatos, salvo a sí mismos, siendo su tasa de afiliación de menos del 20%? ¿Es proporcional el poder que tienen?.

¿Hasta cuándo disfrutaremos del espectáculo que nos brinda el Gobierno, digno de una película de los hermanos Marx? Las consecuencias son reales y nefastas para los españoles, pero la actuación servirá de guión para una comedia digna de un Óscar.

¿Cuál es la verdad del cambio climático? ¿La versión oficial y políticamente correcta, que ahora resulta que está basada en informes superficiales hechos por estudiantes de geografía?.

Si pagamos más impuestos que el resto de los ciudadanos europeos y nos quejamos de ello, ¿por qué los gobernantes no eliminan el impuesto de sucesión? Es algo que depende solo de nosotros.

Escribo esto con indignación y enfado. La sensación de ahogo e impotencia hace que cada día me sienta más incómodo en el país en que vivo.