Que llueva

Carlos Insúa

BARBANZA

17 ago 2010 . Actualizado a las 02:00 h.

Las primeras investigaciones sobre lluvia artificial fueron realizadas por dos científicos de General Electric en Nueva York. A partir de esas ideas, durante los años sesenta los Estados Unidos pusieron en práctica técnicas de lluvia artificial con resultados satisfactorios. Por otro lado, desde hace más de treinta años, Israel sigue un método de creación de lluvia artificial, que es el más extendido.

El proceso es relativamente sencillo, consiste en localizar nubes de un cierto tipo, bombardearlas con yoduro de plata, bien con una avioneta o desde el suelo por medio de generadores que funcionan como estufas o con cohetes, de manera que el agua cristaliza formando copos de nieve germinales que crecen y al llegar a un cierto peso precipitan como nieve o granizo de pequeño tamaño, fundiendo para dar lluvia a menores altitudes. El truco está en sembrar la nube en el momento y lugar adecuados.

Pero la modificación del régimen de lluvias, los efectos de las sustancias químicas empleadas sobre la flora y la fauna entre otras, son cuestiones que han determinado una cierta reticencia a adoptar una decisión definitiva sobre la conveniencia de utilizar esta técnica.

En España se ha experimentado con lluvia artificial en Valladolid hace pocos años y Esperanza Aguirre estudia la posibilidad de bombardear Madrid con este tipo de lluvia, pese a las reticencias de Gallardón.

En nuestras tierras, en concreto Barbanza, la ola de calor de este mes está secando el campo y los bosques, y las altas temperaturas climáticas y de otros tipos nos han hecho pensar en la posibilidad de utilizar la lluvia artificial. Algunos comuneros y campesinos me han comentado si podría lograrse hacer algo de ese tipo por aquí. Aparte de los problemas medioambientales, y suponiendo que alguien financiase los medios, está la cuestión de escoger las nubes oportunas en el momento oportuno, si las hay.

Cuando el tema se plantea a pequeña escala, como la península de Barbanza, el problema selectivo y las influencias políticas abren todo un abanico de posibilidades que pueden dar con el llamado robo de nubes. Por ejemplo, supongamos que Maceiras consigue una subvención para regar A Pobra durante tres días. Tal vez la naturaleza desplace la lluvia hasta Boiro, y Deira se apunte un tanto sin mover un dedo. Podría ocurrir lo mismo entre Deira y Colomer. En estos casos el distinto color político revelaría simplemente una baja puntería, pero si los errores se producen entre alcaldes del mismo partido entonces puede que la temperatura aumente por otro lado con mayor intensidad.

Lo ideal sería conseguir lluvia para todo Barbanza con una unión supramunicipal ponderada por la superficie y numero de habitantes de cada concello, no sea que empiece la guerra de antemano. Se trataría de fijar el epicentro de la tormenta entre Lousame y A Curota y esperar lluvia por igual. Si el error desplaza el agua hacia Muros o hacia a Illa de Arousa, habrá que aguantarse, pero al menos no tendremos enfrentamientos entre vecinos.

De todas formas ojalá que llueva, bien fuerte, pedrisco, nieve, agua neutra o mineral. Ojalá que llueva.