Un símbolo cargado de misterio

M. X. Blanco RIBEIRA |

BARBANZA

La muerte del director de cine Claudio Guerín en 1973 alimentó la leyenda sobre la almena de la iglesia noiesa, una obra que nadie sabe por qué sigue a medias

20 jun 2010 . Actualizado a las 02:00 h.

La iglesia de San Martiño, presidida por dos torreones, es sin duda el símbolo de Noia, una villa cargada de historia. El pasado y el presente de este templo están envueltos en un aura de misterio. Aunque no está nada claro quién ni por qué gestó la leyenda, esta perdura hasta la actualidad, alimentada por el hecho de que una de las almenas del edificio sigue sin concluirse casi seiscientos años después de que se dieran por finalizadas las obras de construcción del recinto religioso. Hay quien no duda en hablar de la torre maldita, sobre todo después del trágico suceso que tuvo lugar en 1973.

Aquel año, Noia se visitó de gala para recibir a Claudio Guerín, considerado entonces como una de las jóvenes promesas del cine español, y a su equipo, del que formaba parte un actor de renombre, el francés Renaud Verley. El motivo de la visita no era otro que el de rodar una película: La campana del infierno . El bullicio se apoderó durante unos días de la villa y nada hacía presagiar que el título del filme y una de sus escenas principales, la caída del protagonista desde una de las torres de San Martiño, iban a cobrar realidad.

Pero fue así, el 16 de febrero, Guerín se precipitó al vacío desde una estructura que se había instalado para unir las dos almenas de la iglesia, la que remata en un campanario y la inacabada, que con motivo del rodaje se había reconstruido con cartón piedra. El director de cine halló la muerte en las piedras de la plaza de O Tapal cuando solo faltaba una secuencia para concluir el rodaje de la película, tarea que después asumió Juan Antonio Bardem.