Una transformación radical del paisaje, ruidos, grietas en casas y camiones a toda pastilla son la cruz de las obras que acercarán a la comarca el tren de alta velocidad
25 may 2010 . Actualizado a las 02:00 h.Es de dominio público que cualquier obra emprendida por las Administraciones en aras del interés general causa molestias, pero cuando a uno le toca vivir en sus propias carnes las expropiaciones, el ruido, el trajín de camiones cargados de material o las voladuras para la apertura de túneles y zanjas, la comprensión hacia unos trabajos que se supone que son un paso más del progreso acaba tornándose en desesperación. Máxime, cuando esa actuación tiene la envergadura de las obras del AVE, que han transformado radicalmente el paisaje de una parte importante de la parroquia rianxeira de Isorna.
Donde antes hubo árboles y vegetación, ahora hay amplias explanadas salpicadas de enormes y altísimos pilares sobre los que discurrirá el tren de alta velocidad y que dan forma al puente más largo de Galicia, con una longitud de más de 1.600 metros, y cuyo coste también es de récord. Estos datos dan una idea de la dimensión de una obra que trae de cabeza a los vecinos de Isorna. Los turnos de trabajo de 24 horas hacen que los residentes en la zona se despierten sobresaltados de madrugada a causa del ruido, sobre todo el que provocan las voladuras.
Aunque la fase más complicada en este sentido ya pasó -las obras para construir un túnel ya han rematado-, siguen produciéndose explosiones cuando es necesario agujerear el terreno e instalar uno de los pilares que sostendrán el puente. Esto ocasiona otros perjuicios a los vecinos, como que se abran grietas en algunas viviendas: «Hai unha casa que ten unhas gretas que cabe unha man», comentaba un residente, mientras otros acudieron al Concello y pusieron la correspondiente denuncia para asegurarse de que el daño será reparado. «Non teñen respecto ningún, empresas grandes coma esta só entenden de criterios económicos», se quejaba otra vecina.
Aunque menores, hay otros males que también traen de cabeza a los vecinos. Por ejemplo, en A Vacariza los camiones pasaban por la aldea a toda pastilla, y las expropiaciones son también un galimatías.