La degradación del panorama político que padecemos asusta hasta a los más tranquilos. Por si no lo teníamos claro, que la mayoría sí, Zapatero y Rajoy han escenificado otra bufonada, y ya van muchas, donde la mezquindad se impone a la cordura y sus intereses personales al general. Que las cabezas visibles de los dos partidos que han obtenido el 84% de los votos en las elecciones del 2008 sean incapaces de llegar al mínimo acuerdo, cuando este país vive la peor situación socioeconómica desde finales del siglo XIX, los inhabilita de plano para las responsabilidades que a día de hoy ostentan, o las que pudiesen aspirar a ostentar en el futuro. Me recordaron una sección de los antiguos tebeos que se llamaba Diálogo de besugos , que reproducía una conversación entre dos personas que comenzaba con un «buenos días» a lo que el otro respondía, «buenas tardes», y así seguían contestándose con temas totalmente diferentes hasta finalizar de igual modo.
Aquí uno ha perdido su credibilidad al no contar a los españoles la verdad y al limitar toda su capacidad de respuesta a una serie de parches que pretendían maquillar la realidad. El otro no tiene proyecto más allá de intentar ser presidente y, por tanto, nunca firmará pacto alguno. Ha declarado esta semana que para tal empresa incluso contará con un presidente autonómico sobre el que pesan dudas muy razonables sobre la legalidad de su proceder, acuciado por la necesidad de los votos valencianos. Aunque se confirmase su imputación. Dos zafios incompetentes que juegan a las casitas con el patrimonio de los españoles. Enrocados en sus posiciones y con unos lugartenientes tan previsibles y autómatas que dan arcadas, eso sí, todos y todas muy bien pagados ¿Qué hemos hecho para que dos personas que en otra época serían unos manzanillos o vulgares conspiradores de corte nos puteen con saña? Dos pichas flojas que si tuviesen que defenderse en una empresa privada, como autónomos o asalariados no comían caliente en su vida ¿cómo vamos los españoles a mostrar confianza en el futuro?
Pero el mal toca todos los palos. Miren si no al presidente de la patronal. ¿Qué autoridad moral puede tener un tipo de esta catadura? ¿Y los sindicatos? A lo suyo. Un discurso caduco y ramplón sustentado por miles de liberados a cuenta de todos los españoles. Una burbuja más, para muestra el primero de mayo. En todo eso sí nos parecemos a Grecia y Portugal, aunque nuestro sistema económico sea por el momento más fuerte. Pero denle tiempo a esta pandilla de indocumentados que ese camino pronto se hará. Por el momento, y en muy poquito tiempo, ya han reducido nuestra imagen de la Champions League a la de los tebeos. Y si esto ocurre por arriba me tiembla la neurona al pensar lo que sucederá por abajo. Dicho en general y sin acritud.
Y aunque me tenía prometido no tocar en un tiempo la carnavalada política de Noia, otra semana más la triste realidad manda. De nuevo a cuenta del saneamiento ¡Y ahí se han puesto a retozar en los lodos! Pierden los mismos de siempre -los ciudadanos de Noia- y se cubren de gloria los habituales. ¡Qué lástima que alguno no se plantee marcharse a su casa!