El profesor Manuel Franco ha sido testigo de la historia del instituto de Ribeira.
-¿Cómo empezó la aventura de este centro?
-Comenzó en los años sesenta, cuando se instaura la enseñanza mixta. Fue un empeño personal de Félix Garcia Arriaga, alcalde a la sazón, quien viajó repetidamente a Madrid para conseguirlo. Los primeros años dependía del Gelmírez, de Santiago. Durante más de una década aglutinó a todo el alumnado de la comarca desde Porto do Son hasta Taragoña. Llegó a tener más de 900 alumnos antes de que abriesen los centros de Boiro y de A Pobra. Actualmente cuenta 750 estudiantes, aproximadamente. -¿Y los profesores? -Por aquí han pasado profesores como Andrés Caamaño Martínez, con fama de sabio, profesor de latín y griego, no había palabra que se le resistiese. Eran célebres las tertulias con él. Nos decía que la droga nunca llegaría a Ribeira. Entendía que era una cosa puntual de las grandes ciudades. Se equivocó totalmente. Vive en Noia. María Victoria Tizón fue la primera directora; actualmente está en Santiago. Bernardo Mesías, de religión, está en Ares; María Dolores Sarasquete, natural de Ribeira, de Química. Antes la ubicación en el Caramecheiro parecía lejísimos. Todo lo que saliese de Padín se consideraba que era ya el fin del mundo. El trayecto se hacía por una carretera sin aceras. -¿Siguen impartiéndose valores en la enseñanza? -En magisterio no solo se enseñan contenidos sino también actitudes. Es una educación con muchas variables donde influye la familia y el ambiente. Indudablemente que se enseñan valores. El estudiante es como una esponja que absorbe todo. Se observa bien si el alumno ha pasado o no por un instituto. Mi satisfacción como profesor es ver que asimilan la enseñanza, que sacan buenas notas y que luego triunfan en la universidad. -Entre un alumno inteligente y otro trabajador, ¿quién puede triunfar? -Lo más importante, sin duda, es el trabajo. La forja del carácter en la disciplina del trabajo diario lleva al hombre al compromiso. Que un alumno sea inteligente, es secundario, lo importante es el trabajo. Ya puede usted colegir por donde viene el triunfo. -¿Dónde está la intuición de un profesor en el aula? -En la cara que ponen los alumnos. Ves si asimilan o no lo que estás explicando. Tienes que adaptarte a esta circunstancia. -¿Un maestro tiene que tener recursos de oratoria? -La enseñanza tiene un elevado porcentaje de teatro. Es una escenificación. Se debe mantener la atención constante. Las técnicas de oratoria ayudan a este fin. Sí, se deben mantener y explotar los recursos de la oratoria.