Salvo contadas excepciones, nunca ha hecho Galicia demasiado caso de su abundante patrimonio náutico. El último ejemplo de este descuido es un antiguo inquilino del puerto deportivo de Vilagarcía, el Carmen Barcia . Este motovelero de madera fue construido en 1953 en los astilleros Montes Ferrín de O Freixo (Outes) por encargo de la empresa Navales Barcia. Consagró sus mejores tiempos cargando madera en la ría de Muros y Noia para transportarla hacia el sur. Aunque en 1962 cambió de dueños, siguió dedicándose al porte de mercancías a lo largo del Cantábrico. En 1966 fue rebautizado como Ramón del Valle-Inclán para padecer, en 1975, su transformación más radical: fue convertido en draga para la extracción de arena en el río Ulla y acabó embarrancando en Pontecesures. Fue allí donde Carlos Fernández y su mujer, recién llegado de Madrid, se toparon con él, en 1994.
Comenzó entonces una aventura apasionante que, si nadie lo evita, culminará en un final no precisamente feliz. La pareja inició la restauración del Carmen Barcia , primero con sus propios medios, comprometiendo su patrimonio; y después, entre el 2000 y el 2004, gracias a una aportación de 180.000 euros de la Consellería de Pesca. El motovelero se albergaba en el puerto deportivo de Vilagarcía. Diez años después, la inversión total ejecutada ascendía a 430.000 euros. Con ellos, su recuperación había avanzado hasta alcanzar un 70% del estado final previsto. Sin embargo, una serie de problemas personales encadenados frenaron su avance. Este hecho, unido a la cancelación de las ayudas oficiales, ha llevado a Carlos Fernández a poner el buque a la venta. «Mi deseo -confiesa- es que, tras 16 años, el barco pueda quedarse en Galicia». Los ayuntamientos de Vilagarcía y Noia conocen la oferta, pero de las conversaciones no ha surgido compromiso alguno. Carlos está abierto a fórmulas de propiedad compartida o societaria, o a cualquier modelo que evite el naufragio de una pieza considerada única por la Federación Galega pola Cultura Marítima. Excursión solo para mujeres con rumbo a Santiago. Se fundó hace poco, pero la asociación Madoan (Mulleres en Igualdade) de A Pobra ya funciona a pleno rendimiento. Hace unos días, fletó un autobús para que un grupo de vecinas pudiera asistir en Santiago a una representación teatral, la de Buscando a Hilary . Las pobrenses disfrutaron con una retorcida y cínica comedia muy apropiada para la conmemoración del día de la mujer trabajadora, puesto que gira en torno a una abogada de éxito que, a sus cuarenta primaveras, está estancada y decide emprender una lucha por la libertad. Para la organización de este viaje, el colectivo que preside María José Rivadulla contó con una subvención de la Secretaría Xeral de Igualdade, organismo que coordina Marta González . Lo cierto es que la iniciativa fue todo un éxito, puesto que disfrutaron de ella una treintena de mujeres pobrenses que están dispuestas a repetir.