Solo 41 féminas de 224 puestos tienen un sillón reservado en las juntas generales de las cofradías de la comarca
28 oct 2009 . Actualizado a las 02:00 h.«O mar é cousa de homes». Esa típica frase que se escucha reiteradamente en los puertos barbanzanos es también aplicable a los órganos de gobierno de las cofradías de la comarca. Las mujeres, a pesar de que tienen un importante protagonismo en las labores profesionales de estas entidades, apenas tienen representación en las juntas generales de las doce entidades marineras de la zona. El 80% de los cargos de los pósitos están ocupados por hombres, mientras que la presencia de las féminas es casi testimonial, excepto en casos concretos. Un total de 224 personas integran las juntas generales de las doce cofradías de la comarca, de las cuales 183 son hombres y 41 son mujeres. La mayoría de las profesionales que ocupan cargos de relevancia pertenecen principalmente a las agrupaciones de productores de a pie, que tienen que estar representadas en la junta general. La incorporación del colectivo femenino a la actividad en el mar va a un ritmo muy lento, excepto en el marisqueo a pie, donde son mayoría. También hay algunas armadoras, aunque en número reducido y por cuestiones de documentación. Sin embargo, se cuentan con los dedos de una mano aquellas mujeres que van como tripulantes en barcos de pesca. Donde si se ven algunas es en el marisqueo a flote, y también acompañando a sus maridos en las labores de extracción de percebe. Obligación La mayoría de las trabajadoras con puestos en las juntas generales de los pósitos se debe a la obligatoriedad de que todos los sectores estén representados en los órganos de gobierno. «As mulleres non están pola labor de participar nas decisións das confrarías, pois os asuntos do mar interésalles moi pouco, ou case nada», afirmaba un patrón mayor barbanzano. La cofradía de O Pindo tiene una junta general integrada por diez personas de las cuales dos son mujeres, precisamente del sector de a pie. La situación en el pósito de Lira es similar, pues de doce componentes hay solo dos féminas. Eso sí, porque la ley exige que estén representados todos los colectivos profesionales. Una situación similar se da en Rianxo, pues de los 24 integrantes tres son mujeres, y pertenecen a los productores de a pie. En la Cofradía de Palmeira ocurre exactamente lo mismo que en el resto de entidades. De diez dirigentes, solo tres son féminas. La excepción Cabo de Cruz es una de las excepciones de la comarca. La junta general de la entidad, compuesta por 24 sillones, tiene diez productoras de a pie, la de mayor proporción de Barbanza. El patrón mayor, Carmelo Vidal, señaló que su intención es que haya un número similar de hombres y mujeres, pero de momento, «aínda teremos que esperar porque a maioría non se quere implicar», subrayó. En el lado opuesto se encuentra la entidad marinera de Portosín. Los quince escaños están ocupados por varones. El responsable de la entidad, Eduardo Carreño, señaló que en mandatos anteriores había alguna profesional incluida en la agrupación de mariscadoras. Sin embargo, este colectivo se integró en la cofradía noiesa pues «non tiña sentido que estiveran na nosa cando nós non temos concesións marisqueiras», comentó. Eduardo Carreño Otero reconoció que hay muy pocas socias en la cofradía y las que están afiliadas son armadoras de artes menores, que nunca se presentaron a las elecciones y por eso, «na directiva da entidade só hai homes».