Los pobrenses se quedan sin su madrina y protectora

BARBANZA

Todo tipo de asociaciones preparan actos en memoria de Carmela Arias

28 oct 2009 . Actualizado a las 02:00 h.

Excepcionales son los pueblos que tienen la suerte de tener madrina y protectora, pero el de A Pobra sí figura en esa selecta lista con un nombre de excepción: Carmela Arias y Díaz de Rábago, la condesa de Fenosa. Desde ayer los pobrenses están de luto porque han perdido a una mujer que siempre estuvo a su lado, que lo entregó todo para ayudarlos y que siempre estuvo muy vinculada a la gente y, sobre todo, a las entidades del municipio. En cualquier cosa que necesitaban, ella se apresuraba a colaborar. José García, el presidente de la comisión de fiestas del Nazareno, con la que mantuvo estrechos lazos la condesa de Fenosa, afirmaba ayer: «Nunca tivemos que pedir nada. Ela sempre se ofrecía». Su ligazón con la villa pobrense le viene de familia, pero también de su unión sentimental sincera, personal y sin condiciones a esta localidad. Propietaria de la Casa Grande de Aguiar, un pazo del siglo XVIII situado junto a la iglesia de O Castelo, en el año 1982, siendo alcalde Segundo Durán, fue nombrada hija adoptiva de A Pobra. El actual regidor, Isaac Maceiras, habla del arraigo de Carmela Arias y Díaz de Rábago con el municipio: «Cada dúas semanas falábamos, ela sempre se interesaba polas cousas de A Pobra». Maceiras también recuerda que en el verano del 2006, cuando los incendios forestales asolaban la comarca sin piedad, la condesa de Fenosa le llamaba constantemente para conocer de primera mano cuál era la situación y cómo estaban los vecinos. Desde que se conoció la noticia del fallecimiento de la condesa de Fenosa, las banderas ondean a media asta en la casa consistorial pobrense. El regidor manifestó que en noviembre, en una fecha todavía sin concretar, tendrá lugar un funeral en su memoria. Además, el Ayuntamiento, al igual que la práctica totalidad de entidades del municipio, ya han enviado coronas de flores y telegramas de condolencia a la familia de Carmela Arias y Díaz de Rábago. Centros educativos La huella de la condesa de Fenosa es imborrable y perdurará para siempre. De su solidaridad y preocupación por la infancia hay ejemplos como el colegio Monte Carmelo, construido por ella en 1978. En este centro con cuatro unidades estudian actualmente 93 niños de edades comprendidas entre los 3 y los 6 años. En la comunidad hay actualmente cuatro religiosas. En el año 1986 y ya a través de la Fundación Pedro Barrié de la Maza, que ella presidía, hizo posible la construcción de otro centro formativo en A Pobra, denominado Pedro Barrié de la Maza, en el que estudian 36 jóvenes. Aquí se imparte un curso de garantía social y también un ciclo medio de Gestión Administrativa. Veranos en el pazo Hasta que su salud se lo permitió, la condesa de Fenosa acudía todos los veranos fiel a su cita con la villa pobrense e, incluso, pasó en su pazo temporadas en Semana Santa y en otras épocas del año. Su estancia en la Casa Grande de Aguiar hizo posible que hasta la localidad barbanzana llegasen monarcas, como el rey Juan Carlos y su esposa, y personalidades de la alta sociedad europea, como los duques de Calabria, asiduos del pazo, o los príncipes de Bélgica, Felipe y Matilde. También la infanta Cristina y su marido pasearon por la localidad acompañados de sus hijos. Asociaciones de todo tipo, desde Amas de Casa hasta entidades deportivas, recibieron el apoyo de la condesa de Fenosa, que nunca dudó en aportar los fondos necesarios para que pudieran hacer realidad algunos de sus proyectos. Botadura El Club de Remo Puebla, fundado hace tres décadas, compró su primera trainera en 1979 gracias a la aportación de Carmela Arias y Díaz de Rábago. El presidente de la entidad, Andrés Fernández, afirmaba: «Es una enorme pérdida». Fernández recordó que en la botadura de otra de las embarcaciones, en 1999, la condesa de Fenosa fue la madrina. Sin duda, una de las fiestas en las que la presencia de esta mujer fue muy significativa fue la del Nazareno. El presidente de la entidad organizadora, José García, asegura: «Estaba moi involucrada coa comisión». Ha participado numerosas veces en la procesión y en una ocasión intervino como ofrecida: «Era unha persoa sinxela e afable». El día del Nazareno recibía en su casa a las bandas de gaitas y también a los integrantes de la corporación. Con el paso de los años, esta costumbre fue variando y últimamente eran las bandas de gaitas, una vez concluida la procesión, las que acudían al pazo. Ella salía a recibirlas a la puerta y los grupos interpretaban unas piezas. La mano de la condesa de Fenosa se encuentra en todas partes. El Club Deportivo Puebla celebra desde hace 36 años el Trofeo Condesa de Fenosa, el más antiguo de la comarca. El presidente del club, Ricardo Ramos, indicaba: «Su colaboración ha sido siempre inestimable. En los dos años que llevo como presidente he recibido unas 13 o 14 cartas suyas que tengo guardadas. Ella se preocupaba mucho por todas las categorías, especialmente por las de los más jovencitos». Al igual que otras entidades que se vieron arropadas por la larga mano solidaria de la condesa de Fenosa, el Club Deportivo Puebla convocará una reunión extraordinaria para determinar qué actividades se llevan a cabo en recuerdo de su benefactora. Ricardo Ramos ya pensaba ayer en cómo hacer posible que el trofeo futbolístico que lleva su nombre y que nació gracias a su apoyo adquiera mayor renombre e importancia. Todos los que tenían trato con ella aseguran que le gustaba estar informada. Fieles a este deseo, del primero al último, todos procuraban que conociese cada detalle de aquellas entidades con las que cooperaba. Discreción y sencillez son los adjetivos de una localidad vestida de negro.