Cuando aumenta el calor y disminuye el tamaño de la ropa, la preocupación por el físico se agudiza. Sin embargo, los días espléndidos son esquivos en las costas barbanzanas, a parte de que verano y vacaciones no son sinónimos para todo el mundo, por lo que las jornadas playeras no son tantas como podría desearse. Conscientes de ello, muchas peluquerías de Barbanza amplían sus servicios para ofrecer soluciones asequibles a todos los bolsillos y circunstancias. Es decir, que la cosmética intenta ganarle la batalla al sol en el bronceado.
A parte de los tradicionales solarios, la caña de azúcar es otro de los métodos que más se ha extendido entre los profesionales de la estética barbanzanos: «Es un sistema para todas las edades, totalmente natural y sin ningún tipo de contraindicaciones», explica la boirense Ana Romero.
La melanina es un pigmento que se encuentra de forma natural en la piel y es la responsable de su color. El sol y los rayos UVA hacen que la producción de melanina aumente para proteger al organismo de las quemaduras y, al hacerlo, la piel se oscurece. Los tratamientos de caña de azúcar son menos agresivos, por lo que no suponen ningún riesgo para la salud: «Es como pintar un coche», explica Ana Belén Vicente, una peluquera noiesa. La especialista precisa: «El bote con el líquido de la caña de azúcar va en una pistola llamada aerógrafo, y con eso se pulveriza el cuerpo».
Corto plazo
Los resultados son casi instantáneos: uno puede comenzar el día con su invernal tono pálido y, tras una sesión mañanera de 10 a 20 minutos de aerógrafo, concluirlo con un bronceado digno de un crucero por el Caribe. La contrapartida es que se mantiene tan solo de siete a nueve días, ya que va desapareciendo a medida que se eliminan las células muertas de la piel.
La opción más duradera son los rayos UVA, aunque es también el sistema más lento y el que más inconvenientes presenta. Se necesitan un mínimo de seis sesiones para conseguir resultados palpables, aunque «las pieles más claras necesitan acudir más veces y pasar menos tiempos. La media suele ser de 10 minutos», comenta la boirense Aurora Fernández.
Las radicaciones ultravioleta funcionan igual que el sol, por lo que abusar de ellas es perjudicial. Además, tienen prohibido el acceso a las cabinas los menores de edad, quienes padezcan cáncer de piel y los usuarios de algunos medicamentos.
Aunque son mayoría las mujeres que recurren a fórmulas artificiales para estar bronceadas, las profesionales constatan que en los últimos años se ha incrementado el número de varones que acuden a las peluquerías y gabinetes estéticos para tostar la piel.
Pese a que estos tratamientos se hacen más a partir de primavera, época de bodas, bautizos y comuniones, y antes del verano «para no llegar muy blanco a la playa», como cuenta Vicente, lo cierto es que en pleno estío disminuyen, salvo que el mal tiempo sea continuado.