Año 2007. Barbanza registraba el récord de viviendas visadas, con un total de 3.199. Era la época dorada del ladrillo. Cada solar que se ponía a la venta, aparecían veinte promotores peleándose por hacerse con él. El precio era lo de menos. Allí donde no llegaba el constructor, el banco se encargaba de financiar la obra. Si se aplica un símil futbolístico, la construcción era algo así como el Kaká y el Cristiano Ronaldo del Real Madrid. No se escatimaba el dinero para hacerse con una parcela donde quiera que fuese. Y eso que el Banco de España alertaba por aquel entonces de que la burbuja inmobiliaria empezaba a perder aire de forma peligrosa.
Dieciocho meses después el panorama en el sector de la construcción es bastante desolador. Las grúas, el cemento y los palés de ladrillo están siendo sustituidas por obras menores financiadas con los fondos del plan anticrisis. Y mientras la actividad demanda medidas estructurales para salir del atolladero en el que se haya inmersa, Barbanza se encontrará en diciembre con 3.000 viviendas a estrenar sin comprador y un sinfín de terrenos con un cartel en el que dice se vende.
Comprar
Pero nadie se quiere arriesgar a comprar algo que no sabe lo que vale realmente. En la actualidad el precio medio del metro cuadrado se mueve entre los 950 y los 1.500 euros, según las zonas, pero hay gente que ofrece sus solares simplemente por quitarse de encima la hipoteca suscrita en su momento con el banco.
Ventas
Los propios profesionales del ramo reconocen que el ámbito del ladrillo está a la deriva en este momento, a la espera de acontecimientos. Después de año y medio de bajadas continuadas en las ventas de pisos y solares, el sector sigue sin ver la luz al final del túnel y los sindicatos ya advirtieron de que la sangría de despidos, que a día de hoy afecta a más de 1.800 personas en Barbanza -frente a las 737 registradas en noviembre del 2007- continuará en los próximos meses.