Las calles «humanizadas» de Boiro

BARBANZA

En los últimos años, los obreros extendieron sus tentáculos por el centro. El fiasco de la cuarcita de Pablo Iglesias empaña el proyecto que cambió la estética de la villa

12 may 2009 . Actualizado a las 02:00 h.

Cuando los políticos anuncian obras para arreglar calles, bien sea para levantar las tripas de la zona y meter los servicios de saneamiento y abastecimiento o para poner aceras y nuevas luminarias, siempre utilizan una frase: «Vaise humanizar a zona». Eso se dijo en Boiro cuando comenzaron las obras para peatonalizar y cambiar la estética de las principales calles de la villa. Ahora, que han pasado unos tres años y los obreros ya han recogido sus bártulos -aunque volverán, por ejemplo, para ponerse manos a la obra en el entorno del Camiño Real- toca saber si, efectivamente, las actuaciones sirvieron para lograr lo que el diccionario entiende por humanizar; que no es otra cosa que convertir algo en familiar, afable y humano.

Si uno empieza dándose un garbeo por Pablo Iglesias, no puede decirse que las cosas hayan ido bien de todo. La cuarcita que en su día provocó chispas entre los dos socios del bipartito gobernante -el concejal de Obras, Juan Jesús Ares, siempre criticó que se utilizase este material- sigue empañando la renovada imagen de la villa. ¿Por qué? Las baldosas rotas obligan a ir con mil ojos para no acabar dándose de bruces, y la excusa de que todo se debe al paso de camiones para una obra empieza a sonar a viejo. De hecho, hasta no están conformes con ella en el seno del ejecutivo, donde se empieza a hablar de ponerse manos a la obra y levantar de cabo a rabo la cuarcita que tantos quebraderos de cabeza dio.

Las más vistosas

Dejando a un lado la que se ha erigido como la zona fiasco de la peatonalización, las cosas empiezan a verse mejor cuando uno pisa entornos como el de Borobó, Norberto Pizjuán y Robustiano Pérez del Río. Aunque para gustos se pintan colores y hay ciudadanos que no comulgan con los materiales elegidos o que creen que las rejillas para absorber el agua deberían ser más grandes, la pretendida humanización muestra aquí su cara más amable. Dentro de este paquete de calles en las que los obreros cambiaron al 100% farolas, aceras y servicios está también Fernández Mato. En este último sitio, los trabajos acaban de terminar y en la zona ya luce un firme de adoquín sintético que vino de Barcelona.

Precisamente, es en Fernández Mato donde por ahora termina la humanización de las calles más céntricas de Boiro. Y es que, aunque la intención del ejecutivo es que cambiase totalmente también la estética de Severo Ochoa, el convenio que se había firmado con una promotora se fue al traste y, por tanto, a los vecinos de la zona les tocará esperar para que la calle luzca más bella.

Sin presupuesto

Lo mismo ocurre en Estatuto de Galicia. El Concello arregló una parte, pero los residentes ya pidieron que se complete la actuación. Sin embargo, ayer mismo, tanto el alcalde, Xosé Deira, como el concejal de Obras, Juan Jesús Ares, indicaron que por ahora no hay presupuesto. Igualmente, señalaron que no hay ni plazos ni partidas para renovar la zona de la plaza de A Mancomunidade, que antaño también se pretendía arreglar.

Para lo que sí hay partida y empresa contratada es para actuar en el Camiño Real. ¿Qué se pretende? Que la piedra le siga ganando la batalla al cemento en la zona que va desde el cruceiro de Fonteneixe hasta la calle O Bao. Por si alguien tuviese dudas, no volverán a hacerse experimentos con cuarcitas ni pizarras y lo que se va a utilizar es granito con adoquines. En total, en la obra se invertirán 330.000 euros.

Así las cosas, los que quieran seguir viendo obreros en el centro tendrán que ir hasta Camiño Real. O eso, o esperar a que empiece ese macroproyecto previsto en Barraña para hacer un párking subterráneo con cargo a los fondos de plan anticrisis.