Según se recoge en el acta del colegiado del encuentro, Pepe, «en el minuto 86, fue expulsado por empujar por detrás a un contrario evitando una ocasión manifiesta de gol».
«Una vez en el suelo y con el juego detenido, el jugador local le propinó una patada al jugador objeto de la falta, y un puñetazo en la cara a un adversario», se añade.
El acta, asimismo, refleja que «dicho jugador cuando abandona el terreno de juego se dirige al cuarto árbitro, con la siguiente frase: 'sois todos unos hijos de puta'». «Tras la consecución del tercer gol local apareció en el terreno de juego y se fue corriendo hacia un córner para abrazar a sus compañeros», concluye el acta arbitral.
Actitud sin explicación
El central compareció ante la prensa tras el encuentro y, tras pedir disculpas públicas, señaló que «nunca en mi vida me ha pasado algo igual. Fuera del campo soy alegre y voy bien por la vida (...). No sé que me ha pasado. He tenido una actitud que para mí no tiene explicación».
«No sé lo que me pasará ahora. No soy un jugador violento. Tengo pocas tarjetas amarillas en este año y espero que eso se valore. Pero esto está mal y sé que tengo que ser castigado», asumió.