«Los accidentes laborales se producen cuando uno menos lo espera»

A. Hevia

BARBANZA

Maquinista en un barco noruego, un accidente llevó a Ramón Tubío Rey a tierra, donde en 1971 fundó su empresa. Hoy trabaja con su hijo Óscar en servicios para la construcción e instalaciones eléctricas.

-¿Cuándo montó su empresa?

-La monté en 1971. Estaba de maquinista y, después de un accidente en el que estuve 37 meses en el sanatorio, como no podía navegar empecé a trabajar en fontanería y electricidad, y así poco a poco hasta hoy. -¿Qué trabajos realiza? -Mantenimiento, bombeo, repetidores de televisión, semáforos, fiestas, calefacción, aire acondicionado, líneas de media tensión, transformadores y de todo. -¿Les afecta la crisis? -Nosotros en este momento no tenemos crisis, pero no quiere decir que el día de mañana haya que cerrar. -¿No le falta trabajo entonces? -No, porque trabajamos con ayuntamientos y con Portos de Galicia. Dejamos las viviendas porque no eran rentables y te matabas a trabajar para las promotoras. Además, hoy hay demasiada competencia en la construcción. -¿Ha recibido algún calambrazo? -Sí, alguno y además gordo. Los accidentes laborales se producen cuando uno menos lo espera, pero suelen ser por confiarse demasiado y por averías. Ahora no arriesgo, si es de noche y falla algún alumbrado público, si lo veo un poco complicado, lo dejo para el día siguiente.