Dos mujeres entre sostenes

BARBANZA

Madre e hija regentan una lencería en el corazón de Ribeira, en la que en estos días los Reyes Magos se surten de ropa interior para numerosos regalos

04 ene 2009 . Actualizado a las 02:00 h.

Áurea Sarasquete y su hija Uxía Muñiz se pasan la vida entre sujetadores con los colores más atrevidos, bragas con los últimos diseños o abrigosos pijamas. Igualmente, también echan horas y horas rodeadas de bufandas, guantes, pañoletas o picantonas tentaciones. ¿Cuál es el misterio? Madre e hija regentan una acogedora lencería -una tienda llamada Áurea- en el centro de Santa Uxía, en la que uno puede encontrar desde la clásica camiseta de Abanderado hasta ropa interior con los colores de moda de la temporada, como es el caso de los tonos malvas y violetas.

La historia de esta lencería es bien curiosa. Antiguamente, unas tías de Áurea vendían artículos de mercería en ese sitio, ubicado a tiro de piedra de la iglesia ribeirense. Pasó el tiempo y Áurea decidió también montar un negocio en el local. Sin embargo, primero apostó por las flores. Así, el inmueble estaba dividido entre la mercería de sus tías y su floristería.

Pero todo cambió cuando sus familiares echaron el cierre. El tabique se tiró abajo, hubo reformas y de ahí nació la lencería que hoy luce. Y qué mejor para inaugurar un nuevo tiempo en la tienda que contar, en vez de con una, con dos dependientas. Y eso fue lo que pasó.

Recados

Después de estudiar márketing en Pontevedra, Uxía Muñiz decidió sumarse al negocio de su madre. Y, ayer a media mañana, con solo escuchar dos frases de ella y de Áurea, quedaba claro que apostó bien. «Es genial, cuando una tiene que hacer un recado queda la otra», decía la mayor. «Y primero se coge una las vacaciones y luego la otra. La verdad es que estamos muy bien así, se trabaja genial», apostillaba su hija.

Áurea y Uxía aprovechaban la hora de comer para hablar. Y es que, durante el resto del día, el trajín era notorio en su tienda. Según explican, afortunadamente para ellas, a los Reyes Magos de Oriente les sigue encantando eso de regalar ropa interior.

Así, en los últimos días, ambas empaquetan regalos a la velocidad de la luz. Al preguntarles cuál es el último grito, hablan con una sola voz. Explican que, para las personas entradas en año -sobre todo caballeros- imperan todavía las camisetas interiores de toda la vida, en azul o blanco. Mientras que los jóvenes apuestan, cada vez más, por regalar prendas con bonitos diseños. Y, no ahora sino para fin de año, no falta quien se lleve varios conjuntos de braguita y tanga rojos.

Hablando con estas dos mujeres, queda claro también que hay costumbres que se resisten a cambiar. Por ejemplo, la de que los hombres compren sin ruborizarse ropa interior. Ambas confiesan que, en su mayoría, son las madres y las novias o esposas las que se pasan a buscar calzoncillos o cualquier otra prenda masculina. Sin embargo, algunos varones varones a buscar un detalle para su pareja. En este caso, suelen necesitar ayuda «para acertar bien con las tallas».

¿Qué es lo más extraño que venden? Ambas se miran y dicen al unísono: «Posiblemente, algunos picardías para despedidas de soltera».