«Estamos sen traballo por culpa duns caciques que nos queren gobernar». Ese era el lema de una pancarta que ayer se desplegó a las puertas del Consellodo Mexillón. Tras la pancarta estaban un centenar de trabajadores de cocederos. Los «caciques» a los que hacían referencia, los bateeiros de Pladimega. Los directivos de esa organización tenían una cita a las once de la mañana en Vilagarcía, donde fueron recibidos con abucheos. «Queremos traballar», gritaron los operarios de las plantas transformadoras a Julián García cuando el mejillonero arousano apareció en el horizonte. «Nós tamén», les contestó García sin detener el paso. Se detuvo, eso sí, cuando un hombre lo invitó a «explicarlle a esta xente por qué non pode traballar». «Eu non teño ningún problema para explicarllo», le contestó el bateeiro. Y se acercó a los manifestantes para comenzar a esgrimir sus argumentos. En resumidas cuentas: que los mejilloneros «queremos traballar, pero non regalar o noso traballo».
Ese esbozo de explicaciones se vio abortado por un clamor que no dejó de crecer y por una tensión que fue haciéndose cada vez más insoportable. Los portavoces de los trabajadores de cocederos y los directivos de Pladimega que estaban a las puertas del Consello acabaron encarándose. No llegaron a las manos gracias a la intervención del presidente del Consello, Ramón Dios, que consiguió apaciguar los ánimos proponiendo una reunión entre un grupo de bateeiros y a un puñado de manifestantes.
Réplicas
La tensión y los gritos siguieron atropellando el camino de la comitiva hacia los despachos, con cruce de insultos, acusaciones y amenazas incluidos. Ante la puerta del Consello se quedó un buen grupo de mujeres. «Queremos solucións», decían. «E nós, nós tamén queremos solucións», les contestaba Agustín Pose, uno de los directivos de Pladimega. «Pero nós non temos subvencións e vós sí», replicaron las mujeres. Un colectivo cuya preocupación entienden los bateeiros, quienes sin embargo consideran «que se equivocaron de sitio, non era aquí donde se tiñan que manifestar». «Que lles pregunten aos seus xefes por que non nos compran o mexillón».