Costas tapia el hueco por donde se accedía a la nave de La Onza de Oro, a la espera de derribar el edificio
BARBANZA
Ahora que ya se hizo pública la propuesta de presupuestos del Estado para el 2009, resulta obligatorio comprobar si las partidas que se incluyeron para la comarca en las cuentas del 2008 se gastaron. Y la realidad es que algunas, como el derribo de las naves de La Onza de Oro y Hadasa, siguen en el tintero. Tanto es así que, aunque Costas del Estado prevé tirar estas instalaciones en un futuro no lejano, se vio obligada a tomar medidas de urgencia. No en vano, tuvo que tapiar la entrada a la vieja conservera para evitar peligros.
Y es que, desafortunadamente, las dependencias de La Onza de Oro fueron el escenario de una tragedia recientemente. Tras la muerte de un joven que se precipitó desde el tejado de la nave, el Concello instó a Costas a que tapiase un agujero que había en la pared, y por donde se accedía al interior del edificio, para evitar nuevos sucesos.
Desde hace unos días, unas piedras enormes colocadas en el lugar del agujero impiden entrar al deteriorado y obsoleto edificio industrial.