Pese al bum urbanístico de los últimos años y a las normativas municipales, la maleza campa a sus anchas en solares afeando las poblaciones de Barbanza
19 sep 2008 . Actualizado a las 02:00 h.ribeira
Parque con vistas muy verdes. Aunque no fue concebido como un pulmón de la ciudad, los matorrales que rodean a la plaza del Centenario, en la ciudad de Ribeira, hacen que el verde sea el color predominante de esta área de ocio, paradójicamente, contrastando así con el gris de la piedra utilizada en la construcción del parque.
Zarzas y matorrales crecen sin control en un número importante de solares situados en pleno centro de los principales cascos urbanos de la comarca. Además de afear las villas, e incluso algunos cascos históricos que destacan por su belleza en lo que a recursos arquitectónicos y patrimoniales se refiere, estas fincas invadidas por la maleza se convierten en focos de insalubridad a donde van a parar residuos, lo que en ocasiones propicia incluso la proliferación de molestos roedores.
Ni siquiera el bum urbanístico registrado durante los últimos años en Barbanza ha conseguido poner fin a un problema que los concellos han querido atajar mediante ordenanzas que incluyen sanciones para los propietarios de los solares. El hecho de que en muchos casos se desconozca la identidad del dueño de las fincas abandonadas complica un proceso que las autoridades locales reconocen que no suele iniciarse de oficio, sino a raíz de quejas vecinales.
En la ciudad de Ribeira pueden encontrarse varios ejemplos de como las especies vegetales llegan a convertirse en un exponente de feísmo. La presión urbanística se ha cebado con diversas zonas del litoral de este municipio, pero en pleno centro hay un buen número de solares invadidos por las zarzas. Y eso que el Concello abrió en lo que va de año medio centenar de expedientes a los propietarios de otras tantas fincas.
Advertencias diarias
De verde están también teñidos determinados puntos estratégicos del centro de Noia. En pleno casco histórico, los matorrales crecen sin control en algunos solares, pese a que el concejal de Obras e Servizos, José Agulleiro, asegura que le remiten notificaciones a los dueños a diario. El edil explicó que el Concello solo actúa de oficio en casos muy llamativos: «Normalmente son os particulares, sobre todo os residentes nos edificios lindantes, os que denuncian».
También el departamento de Medio Ambiente de Boiro recibe casi a diario llamadas alertando de los problemas que generan las fincas abandonadas. Los técnicos señalaron que parte de estas quejas propician la apertura de expedientes sancionadores, pero «en muchos casos es imposible localizar a los propietarios».
Este hecho, sumado al elevado valor económico que alcanzan estos solares, ha conseguido evitar que acabaran convertidos en bloques de viviendas.