María Antonia Piñeiro, como ama de casa que es, tiene claro que la crisis económica está afectando a muchas familias. Sin embargo, ella continúa acudiendo al supermercado casi a diario porque, a pesar de que hay que cuidar el bolsillo «prefiero quitarme de otras cosas antes que de comer bien», señaló.
Las continuas visitas al súper más cercano son, sobre todo, para comprar productos frescos, como carne, fruta o pescado. Aún así, sigue adquiriendo grandes cantidades de productos no perecederos: «Compro cajas de leche y litros de aceite porque si no, tendría que venir 40 veces».
En lo que sí han cambiado sus hábitos es en las marcas de los productos: «Ahorro, sobre todo, comprando cosas de marca blanca, que tienen una buena relación calidad precio». Sobre todo, se aprovisiona de arroces o pasta, ya que «si el género bajo la etiqueta de marca blanca no te gusta es tirar el dinero, porque lo compras y después no te lo comes». Además, confiesa que su situación es privilegiada: «Yo tengo solo una hija y por eso no tengo que apretarme el cinturón como las familias numerosas». Del mismo modo, la familia le echa un cable a la hora de llenar la nevera. «Congelo poco, únicamente la carne que puede traerme mi suegra», aclara.
Como para ella una buena alimentación es una prioridad, ha decidido ahorrar en otras cosas. «Queremos comprar un coche y estamos esperando a que bajen los precios, algo que sabemos que va a ocurrir porque el resto de la gente tiene problemas para pagar el suyo», apuntó.