Ángela Pensado expone en el Club Náutico Deportivo de Ribeira una serie de fotografías sacadas con su móvil
29 ago 2008 . Actualizado a las 02:00 h.Los recuerdos se agolpan en la memoria de esta mujer, risueña y soñadora, cuando relata con nostalgia su infancia en Ribeira. Han pasado muchos años desde que Ángela Pensado se marchó a vivir a Vigo, pero los sentimientos hacia su villa natal han desafiado el paso del tiempo. Actualmente, el restaurante del Club Náutico ribeirense acoge una exposición suya, Beleza e Sentimentos, compuesta por unas treinta fotografías sacadas con su teléfono móvil.
Ya de niña, Ángela Pensado solía retratar a familiares y amigos. «Las primeras fotos que hice fueron a mis abuelos y a mis hermanas. Mi padre, que era marino mercante, me trajo una cámara de fotos de regalo. Era una Kodak cuadrada, parecía un cajón», cuenta sonriendo.
El mar siempre ha sido un referente para ella, ya que procede de una familia de marineros y pescadores. Hace dos años que volvió a Vigo después de dos décadas viviendo en Madrid, lejos del océano. A pesar de la distancia, asegura que al ver el anochecer en la capital, le parecía estar divisando Galicia a lo lejos. Esta conexión con lo marítimo queda de manifiesto en sus fotografías: «Me encanta retratar cosas que tienen que ver con el mar. Tengo más de cuatrocientas puestas de sol y también muchos amaneceres».
Comodidad
Todo empezó por culpa de una compañía de teléfonos que, al enterarse de que Ángela Pensado todavía usaba un móvil de los más básicos, la convenció para que lo renovase por uno de última generación, provisto de cámara. Desde entonces, el aparato capta todo lo que a su dueña le llama la atención: «Las pequeñas cosas son las que más me atraen. A veces voy en autobús o en tren y si veo algo que me sorprende solo tengo que coger el móvil y hacerle una foto. Resulta muy cómodo y te da muchísima libertad».
Colaje
Sus inquietudes artísticas no se reducen a la fotografía. Los carteles que anuncian sus exposiciones, elaborados por ella misma, son el reflejo de su carácter creativo. Se trata de colajes formados por recortes de sus instantáneas, acompañados de algunos versos escritos por la fotógrafa.
Y es que la poesía es otra de sus aficiones, aunque ella se resiste a considerarse una profesional de la escritura: «Poetas de verdad hay pocos. Yo escribo sobre lo que me pasa cada día. No es poesía, son sentimientos».