Los pequeños de Boiro han sido de los primeros en decir adiós a las actividades de verano programadas en los campamentos urbanos organizados por el Concello. El entorno de A Cachada se convirtió ayer por la mañana en un hervidero de niños ataviados con disfraces de todo tipo corriendo de un lado a otro. La fiesta que puso el broche a los Multiobradoiros de este verano fue todo un éxito y en ella unos 150 pequeños de todo el municipio se lo pasaron en grande con los juegos y talleres que las técnicos encargadas de organizar las actividades, Manuela Ferreirós Alcalde y Elena Dosil Redondo, tenían preparados para ellos. Globoflexia, talleres de maquillaje, pintura o chapas y juegos variados hicieron las delicias de los escolares, que, disfrazados de héroes, sevillanas, duendes, animales o princesas, invirtieron toda la mañana en divertirse con los amigos que hicieron durante las últimas semanas.
El verano es muy corto y hay que aprovechar los escasos rayos de sol que se dejan ver. Por ello, el gimnasio boirense Ozono, con la colaboración de la concejalía de Deportes, que dirige la nacionalista Dores Torrado, montó en la misma playa de Carragueiros unas clases de educación física al aire libre. Las actividades se dividieron en dos partes. La primera de ellas consistió en la realización de ejercicios de relajación a través de disciplinas como body balance , yoga y taichí. La otra consistió en una clase de spinning en la que participaron 15 personas. La finalidad de la iniciativa es, según indicó una de las instructoras del gimnasio, Paula Puente Vázquez, fomentar la actividad física.