Llena de contrastes, el lado pobrense es un complejo dunar protegido, mientras que el ribeirense es el que acapara los servicios propios de una playa con bandera azul
12 ago 2008 . Actualizado a las 02:00 h.Entre las localidades de A Pobra y Palmeira (Ribeira) se encuentra el arenal de A Corna, un zona de baño que cuenta con un inquilino muy especial: la píllara papuda, un pequeño pájaro que habita en su entorno y anida en la arena.
Con una superficie de 9.900 metros cuadrados -1.100 de largo por nueve de ancho cuando hay pleamar- sus aguas tranquilas y la arena blanca y fina son dos de los principales atractivos con los que cuenta a A Corna para atraer a vecinos y veraneantes que acuden cada verano a disfrutar del sol.
Sin embargo, la playa responde a la perfección a la famosa novela de Robert Louis Stevenson, Dr. Jekyll y Mr. Hyde. Si el turista acude al tramo ribeirense se encontrará con una zona de baño que cumple con todos los requisitos exigidos para llevar la ansiada bandera azul. Pasarelas de acceso a la arena, un pequeño paseo, plazas de aparcamiento -incluso para personas con movilidad reducida-, aseos individualizados, recogida selectiva de basura, puesto de socorristas y una amplia zona ajardinada con mesas, bancos y barbacoas, ideal para hacer un churrasco a la sombra de un buen árbol.
Vertedero
Sin embargo, la zona pobrense, que es donde se ubica el complejo dunar protegido por Medio Ambiente y donde habita la píllara papuda, es una zona de baño donde abundan los vertederos incontrolados, al no haber los clásicos recipientes de color verde y amarillo. Veraneantes asiduos a esta playa denuncian que el servicio de recogida de basura no acude a diario para su limpieza, algo que sí sucede en el trecho ribeirense.
Este tramo de playa tampoco dispone de duchas, ni aseos, ni zonas habilitadas para estacionar el vehículo. Además, los restos de cajas de madera, televisores, plásticos y otros desperdicios campan a sus anchas en el entorno dunar. Lo único novedoso que tiene esta zona de A Corna con respecto al último verano es que se han construido tres pasarelas de madera para que, por un lado, se evite dañar la flora que existe en este área y, por el otro, los automóviles no puedan accedan al lugar.
Aun así, el complejo dunar es utilizado a diario por motoristas y quads para hacer competiciones en la arena, pese a los carteles existentes que advierten de su prohibición. Los profesionales de Medio Ambiente encargados de velar por la seguridad no dan abasto para controlar la situación. Las cintas colocadas para evitar el tránsito rodado son arrancadas una y otra vez con total impunidad.
Desembocadura
Otro punto negro que tiene A Corna es el río del Esteirón, que hace de frontera entre los municipios de A Pobra y Ribeira. La cantidad de desechos acumulados verano tras verano hace de su desembocadura un lugar que no se corresponde con el de un arenal de bandera azul. «La última vez que limpiaron esta zona fue en febrero», comentó un usuario que acude todos los días a la playa.
De lo que sí disponen ambos tramos de la playa es de un servicio de socorristas, compuesto por tres personas, cuyo horario de trabajo empieza al mediodía y finaliza a las ocho de la tarde, todos los días de la semana.