Día de asueto total en los centros educativos de toda la comarca, en los que se llevaron a cabo actividades lúdicas y deportivas para celebrar el final del curso
21 jun 2008 . Actualizado a las 02:00 h.Aunque por las condiciones meteorológicas no lo parezca, y tal y como dice la canción del anuncio, ya se fue el invierno. Un signo de ello son las aulas que ayer se quedaron vacías y que no volverán a llenarse de niños hasta el mes de septiembre. Los festivales, juegos y actividades deportivas organizadas por los centros mantuvieron entretenidos a los alumnos durante toda la mañana y pusieron el broche al curso escolar.
El ambiente festivo de los colegios se respiraba ayer de norte a sur de la comarca barbanzana y de Rianxo a Muros se celebró el final de las clases. En la localidad rianxeira, los alumnos del colegio Castelao, ataviados con camisetas personalizadas, se turnaron para participar en las carreras de sacos, el twister gigante o el taller se globoflexia, del que la mayoría de los pequeños salieron armados con espadas hinchables.
Más tranquila fue la sesión organizada en el colegio O Grupo de Ribeira, en la que los protagonistas fueron los profesores, que formaron una particular compañía de teatro para poner en escena una producción propia: Salvemos a Terra. La obra, ideada por los docentes del área de medio ambiente, tiene como protagonista al superhéroe particular del centro, Lixoman, que debe salvar al planeta de unos extraterrestres que pretenden llenarlo de basura; una trama que enganchó a los pequeños, sobre todo porque les permitió interactuar con los personajes.
También hubo sesión de teatro en el instituto boirense Praia Barraña, mientras que los alumnos del vecino colegio Santa Baia recogieron sus calificaciones con la incertidumbre que provoca desconocer el resultado de los últimos exámenes. Para otros, la jornada tuvo un sabor agridulce, ya que los que completaron ciclo este año se despidieron de los profesores que los acompañaron durante los dos últimos cursos de su vida.
Los juegos populares -como el pañuelo, los relevos o el brilé- capitalizaron el cierre del curso en el colegio de Escarabote, donde se celebró una jornada de convivencia en la que participaron alumnos, profesores y padres. Iba a celebrarse en la playa de Mañóns, pero ante un día que amaneció más bien gris, los organizadores optaron por trasladar las actividades al recinto escolar.
En el instituto ribeirense Número Uno también hubo un festival y actividades deportivas, una iniciativa en la que también colaboraron los alumnos de Ambar y Amicos, que participaron en la segunda edición de Deporte para Todos.