Tras ser concello o cuartel, el centro de Cimadevila se utiliza como almacén
17 jun 2008 . Actualizado a las 02:00 h.Si fuese un hombre, podría decirse que el centro polivalente de Cimadevila -que da la bienvenida al centro de Boiro si uno llega por la carretera comarcal desde Rianxo- tuvo muchísimas novias pero no se llevó a ninguna al altar y acabó solo y sin compromiso. ¿Por qué? A cada boirense que se le pregunta, se le viene a la cabeza un uso de los numerosísimos que tuvieron estas cuatro paredes. Fue escuela, cuartel, concello... y, sin embargo, ahora es poco más que un almacén.
Tras varios escalones, abrir la puerta del centro polivalente es sinónimo de toparse con un edificio con bastantes trastos. De hecho, en la planta inferior hay objetos, muebles y electrodomésticos de una casa particular que por algún motivo acabaron dentro de este recinto y en la zona superior, entre otros, las figuras del Belén municipal aguardan pacientemente a que llegue la Navidad para volver a ver la luz del sol. En otro local, la cantidad de juguetes -procedentes de algún tipo de campaña solidaria- que se acumulan es tal que haría soñar a cualquier niño del mundo.
Solo en algunas dependencias hay síntomas tímidos de vida, como en las que ocupa una entidad ciclista. Y la cosa empeora si, en lugar de mirar dentro de las paredes, se busca por fuera. El solar que está al lado del centro polivalente está lleno de residuos industriales y que estos se vean desde la carretera no debe de ser algo que agrade demasiado al que por primera vez llega a Boiro por la enrevesada carretera comarcal AC-305.
Viendo este panorama, es difícil imaginarse que buena parte de la historia de Boiro se aglutina en estas cuatro paredes. Sin embargo, en la localidad no faltan voces que constaten este hecho. El historiador Antón R. Gallardo es uno de los que recuerda que, por ejemplo, esta casa fue concello, cuartel temporal o juzgado de paz.
Tampoco faltan en el municipio quienes, con mirada nostálgica, cuenten que fue en este lugar de Cimadevila donde recibieron sus primeras lecciones antes de acudir a clases a Praia Xardín o los que pidieron utilizar este local para usarlo como sede de algún colectivo.
Comodín
Analizando unas y otras historias, pronto se ve cómo el centro de Cimadevila se utilizó como edificio comodín en muchas ocasiones. No en vano, fue cuartel mientras no se construyó el de Espiñeira; dio cabida al consistorio hasta que se levantó el que luego fue arrasado por la piqueta en la plaza de Galicia; se utilizó como escuela hasta que se hicieron nuevas aulas. Ocurrió lo mismo con el juzgado de paz y, en los últimos años y hasta fechas recientes, dio cabida al archivo municipal.
Petición de ayuda
Juan Jesús Ares, teniente de alcalde y edil de Obras, sabe bien de esta historia. Haciendo memoria, ayer incluso recordaba que este edificio sirvió para que los empresarios de la comarca pusiesen en marcha muchas iniciativas o para que en Boiro se abriese camino la escuela de música. Incluso, recordaba que sirvió para sacar adelante proyectos pioneros como el que llevaba el nombre de Vida.
Pero ayer Juan Jesús Ares no se refirió exclusivamente al pasado. Habló de presente, para reconocer que es lamentable que, sobre todo el terreno pegado al centro, se encuentre «cheo de residuos». Y también abrió la puerta a la esperanza al hablar de futuro.
Para empezar, dijo que tanto él como el alcalde acudieron a una reunión con el conselleiro de Presidencia, José Luis Méndez Romeu, para solicitarle fondos para cambiarle la cara al edificio de Cimadevila y evitar que siga estando semiolvidado. También explicó que otra asociación de Boiro ya solicitó un local en el recinto. Se trata del colectivo vecinal Breiro. Ares confía en que desde la Xunta se aporte dinero y, en poco tiempo, se puedan dar unos retoques a la casa.
En cuanto a su utilidad, tanto numerosos vecinos como desde el propio Ayuntamiento boirense tienen clara una cosa. El inmueble de piedra de Cimadevila debe seguir haciendo honor a su nombre: polivalente. Vamos, que deberá prepararse para volver a tener usos y usos. Conociendo su trayectoria, seguro que estas paredes estarán deseando seguir siendo testigos de la historia del municipio donde se asientan.