La firmeza con la que Torres Colomer dirige los plenos es sobradamente conocida en la comarca. Se muestra inflexible tanto para los de su grupo (el lunes la edila Esther Patiño comprobó como su jefe de filas le negaba rotundamente la posibilidad de volver a intervenir para hacer una matización) como para los de la oposición. Lo que resulta menos habitual es que el mandatario muestre el rostro más duro de carácter y menos a destiempo. Sin embargo, en la última sesión ordinaria del 2007 repartió a casi todos. El momento que sembró la intriga en el patio de butacas fue cuando, durante su respuesta a una moción de Ana Álvarez, espetó: «Ribeira ten un alcalde, dígollo a vostede, señora Brión. Xa sabe a que me refiro».
Evidentemente, la portavoz del BNG estaba al tanto, pero entre el escaso público crecían las ansias por saber qué se escondía tras tan directa interpelación. Qué había hecho la edila que merecía ser amonestada en público.
Dominga Brión aportó un poco después las claves sobre los motivos que habían despertado al genio: «Esta concelleira ponlle en bandexa a vostede unha escola infantil». Palabras a las que Torres replicó: «Non hai demanda que xustifique outra gardería. Hai que ter un pouco de respecto ás institucións. Repítolle que Ribeira ten un alcalde, elixido polos veciños».
No se sabe si por la proximidad de las elecciones generales o por lo mal que, generalmente, sientan los lunes, el caso es que el ambiente no estaba impregnado de espíritu navideño, sino de cierta crispación.
También el portavoz socialista en funciones, Toño Nóvoa, se llevó su ración cuando escuchó de boca del alcalde: «Vostede non cree na autonomía municipal». A partir de ese momento, Nóvoa no dejó de dirigir pullas al mandatario en cada intervención.
Pero no solo desde la presidencia salieron los dardos, sino también desde las butacas de los portavoces de la oposición. Todo empezó cuando Toño Nóvoa recordó que continúa estando discriminado porque en la casa consistorial hay barreras arquitectónicas que le impiden desarrollar su trabajo en igualdad de condiciones que el resto.
Tanto desde IPR como desde el BNG le hicieron apreciaciones, todas de muy buen rollito, y Nóvoa, sin perder el talante, devolvió cada bola. El resumen del partido verbal fue la reflexión de Nóvoa dirigida a Dominga Brión: «Eu teño présa en ser igual que todos».