Una pala mecánica inició ayer el derribo de una terraza privada situada en la costa ribeirense, entre las playas de Castiñeiras y Os Mosqueiros. La actuación comenzó poco después de las nueve de la mañana cuando la máquina accedió a la zona a través del arenal, teniendo que romper unas piedras de grandes dimensiones para acceder a la zona. El responsable de la Demarcación de Costas del Estado en Galicia, Rafael Eimil, indicó que sobre la obra pesaba un expediente de demolición, que afectaba a un muro y a un voladizo realizados ambas en una zona de dominio marítimo-terrestre. Para el representante del Ministerio de Medio Ambiente, esta actuación se llevó a cabo después de que se siguieran los trámites correspondientes en estos casos, primero con la apertura del expediente y su traslado a los afectados, para rematar con la orden de derribo, que se ejecutó en el día de ayer. Saliente Rafael Eimil destacó que la actuación consistió en devolver la zona a su estado original y que se ejecutó por decisión de la Demarcación de Costas. Fuentes vecinales indicaron que la obra fue realizada hace unos tres años y ayer al mediodía desconocían en qué consistían los trabajos que estaba llevando a cabo la máquina encima de unas grandes piedras, muy cerca del agua. También se comentaba si la actuación incluía algún que otro derribo más por las inmediaciones. En el lugar afectado había un saliente con una barbacoa con una especie de terraza. Los trabajos pasaron desapercibidos para la mayoría de los vecinos, pues el lugar está al lado del mar y en una zona poco accesible. La máquina, propiedad de la empresa Tragsa, cruzó el arenal de Castiñeiras y tuvo que sustituir el cazo por un martillo pues para llegar hasta la obra, necesitó partir varias rocas de grandes dimensiones. Entre las dos playas de la parroquia hay una parte de piedras a las que llegan fincas privadas. Los dueños de los terrenos construyeron muros para evitar su derrumbamiento. En algunas propiedades incluso hay escaleras de acceso al mar.