La historia del polígono industrial de Porto do Son trae cola. Tras la catástrofe propiciada por el vertido del petrolero Prestige , el Gobierno presidido por Fraga Iribarne decidió sacar adelante una serie de programas, entre los que se encontraba un plan de desarrollo de áreas empresariales.
En este último documento, que vio la luz en el verano del 2004, se recogía, como una de las actuaciones a llevar a cabo, la urbanización del recinto sonense de naves y diferentes cargos del Ejecutivo gallego liderado por el Partido Popular se apuraron a decir que la realización de este proyecto iba a ser algo inminente.
Sin embargo, la realidad ha dado al traste con las promesas políticas, ya que tres años después ni las obras se han puesto en marcha ni parece que vayan a materializarse luego de las explicaciones ofrecidas ayer por Daniel Pino.
Inconvenientes
En un primer momento, fue el hallazgo de unos petroglifos en las inmediaciones del emplazamiento elegido, en Cans, en la parroquia de Nebra, el escollo con el que se topó el polígono de O Son.
En marzo de este año, la asociación de empresarios de la localidad salió a la palestra para reivindicar públicamente que se desbloquearan los trámites y que de una vez por todas se construyese el parque, pero todo hace presagiar que su gozo ha acabado por caer en lo más hondo del pozo.