LA SEMANA DE... ...Alicia Fernández | O |
21 jul 2007 . Actualizado a las 07:00 h.Y ES que somos así, más papistas que el Papa. Que alguien me explique sino el secuestro de la revista El Jueves por una caricatura «denigrante» (sic) de los Príncipes. Pero lo más cachondo del asunto es que la Casa Real se desvincula del asunto, es decir, que hay algún juez y/o fiscal más monárquico que la monarquía. No existen muchos precedentes pero puestos a secuestrar lo pueden repetir casi con cualquier número de la citada publicación. ¿Qué diferencia entonces a los Príncipes de otras personas caricaturizadas? Es triste, pero a día de hoy sólo podemos decir que la estrechez o amplitud de miras de quién aplica la justicia. ¡Ojo! Y la portada ya es objeto de culto y debate nacional. El Rey, bregado en mil batallas, hubiese transigido y en dos días asunto olvidado, pero a algunos les pueden sus ansias mediáticas. Pero para exceso la movilización de los trabajadores de las brigadas antiincendios. Una parte de ellos, incontrolados y descerebrados, se manifestaron en Santiago quemando contenedores a la vez que dieciocho vehículos de servicio aparecían saboteados por Galicia adelante. Si los principales motivos de la protesta eran para mearse de risa o llanto, los medios utilizados desacreditan de por vida a sus autores. Es como si en una protesta de la policía, los participantes se dedicasen a saquear tiendas. Muchos de esos energúmenos, hoy funcionarios con sueldo garantizado, eran amistosos y pacíficos aspirantes a tocar teta pública. Soportando condiciones mucho peores y dando lametones a sus benefactores. Política local En la política local más de lo mismo, de la nada al todo sin mediar parada. Hace no mucho se discutía si un alcalde podía o no cobrar un estipendio del erario público. Los debates se silenciaban en lo posible y los beneficiados encubrían sus emolumentos de las formas más variopintas, al pensar que un buen número de ciudadanos lo consideraban obsceno. Ahora estamos en jauja y los perros se atan con longanizas. Podemos ver como hay municipios de quince mil habitantes con seis dedicaciones. O algunos en los que su alcalde gana casi tanto como el de Madrid o el de Barcelona. Un monte de orégano donde muchos pastan con total desvergüenza. Esperemos que se imponga el sentido común, difícil en el ámbito político, y se fijen criterios sobre el número de liberados y la cuantía de las soldadas, por ejemplo en función del número de habitantes. ¿Y no hay ningún juez o fiscal que intervenga en esta revista real?