El pintor Antonio Pérez muestra en Casa Hermo una colección de cuadros figurativos en los que el mar y sus personajes cobran vida a través del lienzo y la acuarela
14 jul 2007 . Actualizado a las 07:00 h.?a pintura es su filosofía de vida. Este es el argumento más defendido por Antonio Pérez desde que, hace 21 años, decidió dedicarse profesionalmente a este arte. Aunque los comienzos no fueron demasiado fáciles, este ribeirense se fue haciendo un hueco en Santa Uxía y montó un taller en donde imparte clases a personas de todas las edades. «Me gusta mucho la docencia porque me da la posibilidad de enseñar a mis alumnos los conocimientos que yo mismo he ido adquiriendo a lo largo de todos estos años», apunta Pérez. El artista asegura ser una persona muy observadora, ya que al final sus cuadros están basados en «momentos vividos y situaciones observadas». «Como ribeirense que soy, el mar y sus personajes son los protagonistas principales de mis creaciones», indicó Pérez. Aunque es consciente de que la pintura es un arte que no todo el mundo valora ni sabe entender, este autor cree que cada vez se le da más importancia en los centros educativos. «La educación es primordial y cada vez se introduce a los niños desde una edad muy temprana», señala. Referentes Entre sus influencias se encuentra uno de los grandes creadores del pincel, considerado como el más prestigioso del siglo XVII: Rembrandt. «Soy un fanático de su obra, mucha gente me dice que en mis cuadros hay trazos que recuerdan al artista», asegura Antonio Pérez. Ahora este pintor tiene expuesta una colección de cuadros donde el entorno marinero cobra vida y se convierte en una colección que intenta plasmar el interior de su creador. A pesar de que las clases que imparte, en un local anexo a la zapatería que regenta su mujer, le quitan mucho tiempo, este ribeirense encuentra la inspiración cuando pinta en la más pura y estricta soledad. «Me gusta estar tranquilo e interiorizar mucho para centrarme en mis obras», destacó. El creador es consciente que hoy en día subsistir como pintor es muy complicado: «Del mundo de las galerías es muy difícil vivir. Es complicado comer exclusivamente de la pintura», aseguró el artista ribeirense.