¿Tan difícil es ser honrado?

JOSÉ MANUEL PENA SAMPEDRO

BARBANZA

BAJAMAR | O |

18 jun 2007 . Actualizado a las 07:00 h.

INTEGRIDAD EN el obrar, respeto por las normas que se consideran adecuadas y procediendo con justicia en sus obligaciones. Esta es una de las definiciones que el diccionario de la Real Academia ofrece sobre el significado de honradez. ¿A cuántas personas honradas conocemos en nuestro entorno más cercano?. Desde luego hay más trepas, usureros, hipócritas y sinvergüenzas que viven del sudor y de la buena de fe de los demás. Un proverbio árabe dice que «el hombre sabio es aquel que busca instruirse con todos los hombres; el hombre fuerte, aquel que sabe quebrar sus deseos; el hombre rico, aquel que se contenta con su suerte, y el hombre honrado, aquel que honra a los demás». La mayoría de las personas esconden su egocentrismo regalando sonrisas y haciendo favores, para atrapar en sus redes a la gente humilde y honrada al objeto de que se conforme con su situación personal y familiar en vez de criticar, denunciar o rebelarse contra las injusticias y abusos que se suceden a diario en la vida política, social y económica de nuestros pueblos y ciudades, que desgraciadamente no son pocas. El silencio, la complicidad y el mirar para otro lado favorece que los usureros y los especuladores continúen viviendo a sus anchas mientras la mayoría de mortales malviven trabajando para sus empresas. Por ello deberíamos hacer honesto el mundo antes de poder decir a nuestros hijos que la honestidad es el valor universal más importante.