SÁLVORA | O |
08 jun 2007 . Actualizado a las 07:00 h.PARA un madrileño, la playa es un objeto de deseo por el que soporta largas caravanas cada vez que hay más de un fin de semana libre. Para un barbanzano es un bien con el que convive cada día. Es la riqueza de la comarca, lo que otros ansían. Los arenales deben preservarse, a pie de playa no hay que llevar el cemento.