TRIBUNA ABIERTA | O |
09 mar 2007 . Actualizado a las 06:00 h.LA SITUACIÓN generada por la renuncia de Blanco Vila a la candidatura por el PP a la alcaldía de Boiro ha dado lugar a un debate que ha llegado a la calle con excesivo ruido. Lejos de entrar en las claves internas y decisiones personales que ha traído consigo esta crisis, todo el proceso de nominación aparece ahora al descubierto y puede analizarse con perspectiva. En octubre pasado, el PP de Boiro anuncia la candidatura de Blanco Vila apoyándose en la necesidad de iniciar un cambio inspirado en la serenidad y la independencia de un hombre solvente y novedoso. El grueso de la ejecutiva respalda públicamente esa decisión. Sean cuales sean las razones de la posterior renuncia del candidato, inevitablemente salpica a la ejecutiva local y por extensión a todo el partido. Para solucionar la crisis, los dirigentes confían su resolución a dos personas de la ejecutiva local y lo hacen en un acto público. Estos son los hechos y a partir de ahí cada uno que saque sus conclusiones en función de la información concreta de la que disponga. Para mi, la primera cuestión sería la idoneidad de los nuevos posibles candidatos, pero eso es un problema interno. Lo que no es interno es por qué el perfil anunciado con el anterior candidato se sustituye por otro con el que ya se contaba. En segundo lugar, la decisión de la ejecutiva local se hace pública como si se tratase sólo de elegir entre dos candidatos, cuando una decisión de este tipo en el partido más importante de Boiro debería ir acompañada de una explicación a su potencial electorado antes de que se genere una polémica pública que puede dañar incluso al propio partido. En tercer lugar, al actuar de esta forma se ha fracturado aún más la división interna y se está colaborando a aumentar la crispación de la política local, que era algo que se pretendía evitar. Demasiadas contradicciones en tan poco tiempo. E innecesarias para haber llegado a este punto. Hubiese sido más fácil debatir previamente todas las posibilidades, obrar en consecuencia y ser discretos. En política la discreción es importante.