Toque a rebato en la ría

La Voz

BARBANZA

LA SEMANA DE... ...Alicia Fernández | O |

20 ene 2007 . Actualizado a las 06:00 h.

DESDE hace unos meses asistimos al continuo burbujeo del sector marisquero de la ría. Una dilatada tensión que se enmarca más en el nivel dirigente de pósitos y agrupaciones que en los propios mariscadores y que se antoja más como un toque a rebato político que a una crítica razonable y razonada a la gestión de la Consellería de Pesca. O al intento de justificar el clamoroso fracaso económico y social en la gestión de un ingente capital público. En el primer supuesto, la prueba del algodón sería tirar de filias, fobias y hemeroteca y, en el segundo, acudir a los datos públicos. El último asunto que se utiliza para crear un nuevo conflicto es la cesión, por parte de Pesca a la cofradía de Pobra, del banco de Cabío. Una zona que integra esos anacronismos englobados bajo la revolucionaria denominación de «libre marisqueo», que en resumen son de todos y de nadie y por tanto casi improductivos (salvo planes caros y aún así tendentes al fracaso como el caso de Os Lombos do Ulla). Pues bien, además de ser la única entidad que ha presentado un proyecto para la zona, se trata de recuperar un banco esquilmado, desarrollar un plan de explotación (siembra, limpieza, vigilancia, épocas de extracción¿) y gestionar (no impedir) el acceso de todos bajo unas condiciones que garanticen el aprovechamiento sostenible. Algo que parece de una lógica palmaria y de lo más razonable, ha levantado ampollas de irracionalidad en un medio donde la tradición, el cambalache, el amiguismo y la falta de profesionalidad suplen los criterios económicos y sociales objetivos. Un mundo donde una cofradía dice no tener daños a causa de las riadas y a los dos días, ante el anuncio de ayudas, habla de un cincuenta por ciento de pérdidas. O de aquel patrón mayor que implora subvenciones por la mortandad de un banco marisquero, sin decir que fue provocada por su total pasividad y la falta de limpieza de las algas en verano. O la absoluta falta de transparencia en la gestión social, de las lonjas, de las derramas, de las altas, etcétera. O de aquellos que en el mismo renglón lloran por la renta obtenida y se jactan de vender almeja a más de cien euros kilo o berberecho a más de diez. ¿Hasta cuando se permitirá que unas entidades obsoletas dilapiden tan importante recurso natural de Galicia, sin exigirles las mínimas responsabilidades sociales y económicas inherentes a las concesiones que disfrutan?.