Análisis La empresa FCC se enfrenta a la percepción negativa que la mayoría de los noieses tienen del servicio de recogida de basura
02 nov 2006 . Actualizado a las 06:00 h.No es de ahora sino que ya viene sucediendo desde hace muchos años. Me refiero a que la suciedad ha dado pie en Noia a innumerables conversaciones, discusiones y legiones de quejas y críticas por parte de vecinos, comerciantes, políticos y turistas, entre otras muchas voces discordantes. Cuando en los mentideros no se habla de la necesidad de limpiar la ría, sale a relucir el aspecto desaseado que presentan algunas calles, plazas, paseos y jardines; el deterioro y hedor que desprenden ciertos contenedores, los regueros de lixiviados que dejan a su paso los camiones de recogida de residuos o las bolsas de basura depositadas a las puertas de comercios del casco histórico. En fechas clave, como la feria medieval u otras citas propensas a la aglomeración de gente, la situación alcanzó en ocasiones el cénit de lo estéticamente incorrecto. Parece como si Noia se hubiera ganado a pulso el sambenito de la suciedad o, dicho de modo más eufemístico, como si no estuviera haciendo precisamente méritos para ganarse el galardón a la pulcritud. Lo cierto es que el servicio de limpieza de calles mejoró bastante en estos últimos años, pero sucede que apreciaciones como esa pasan a ocupar un segundo plano por culpa de otros fallos garrafales. Con la recogida de basura, ocurre más de lo mismo. La entrada de Noia en la planta de Servia estaba previsto que se produjera a finales del 2003 o en el 2004, pero se retrasó hasta esta semana. Sin embargo, los contenedores de la recogida selectiva llevan años esparcidos por las calles de la localidad. El cartón, el vidrio y las pilas sí se retiran por separado. Pero la materia orgánica y el resto de residuos inorgánicos que algunos noieses se preocupaban de separar en sus viviendas y de arrojar a contenedores diferentes, iban a parar luego al mismo camión. Cuando descubrieron la trampa, el enfado de muchos desbordó el vaso. A FCC le queda por delante una ardua tarea hasta lograr cambiar la percepción que se tiene de ese servicio.