Una tromba de madrugada altera la vida de miles de compostelanos

M. Cheda SANTIAGO

BARBANZA

La lluvia caída en una hora sobre la ciudad equivale al consumo diario de agua en toda España La tormenta provocó inundaciones, cortes de luz, corrimientos de tierra y problemas en radios y la AP-9

20 oct 2006 . Actualizado a las 07:00 h.

No ha mucho tiempo, cuando el monte ardía y las llamas eclipsaban a la luna en su brillar, entonces, decenas de vecinos de Brión se unieron para realizar un acto a caballo de la procesión religiosa y una mani obrera. Era el grito, la desdicha de quienes no entendían por qué el prado, antaño verde, se había tornado marrón parduzco, si no negro hollín. Aquel 12 de agosto, seco y caluroso, alguien acertó a resumir lo que pedía el grupo: «Augha a Dios dar». Y eso, amén de rayos y truenos, fue lo que, en una madrugada loca, recibió Santiago ayer. Solamente entre las 2.00 y las 3.00 horas, de acuerdo con las mediciones de MeteoGalicia, las nubes descargaron sobre la ciudad 33,2 litros por metro cuadrado. Metiendo en una coctelera ese dato, la extensión del municipio (22.055 hectáreas), el número de residentes en España (44.395.300 personas) y el agua que, según el Instituto Nacional de Estadística, suele gastar cada uno de esos habitantes por jornada, resulta un curioso combinado. Las precipitaciones registradas dentro de los límites del ayuntamiento en esos 60 minutos de frenesí casi equivalen al líquido elemento que toda la población del país consume en un día. En el despertar del viernes, tanta lluvia -claro- alteró la vida de miles de compostelanos. De las dos y media a las cinco, los bomberos tuvieron que salir hasta en 14 ocasiones de sus dependencias. En la zona norte del concello, el sistema de alcantarillado se saturó. La avenida de Lugo y la vía que discurre bajo Área Central se llenaron de charcos trampa de hasta 30 centímetros de altura. Y en la carretera de A Barcia a Ortoño, a la altura de Pardiñas, se produjo un corrimiento de tierra en uno de los taludes de la obra de la autovía a Brión. Además, en varias parroquias la luz se iba y venía sin cesar. A las tres y pico, los pocos coches que circulaban por la autopista del Atlántico se veían forzados a no sobrepasar la barrera de los 70-80, para evitar accidentes. Los automovilistas que sintonizaron el 96,2 de FM en la radio no escuchaban nada. La señal de la RG estaba RIP.