LA SEMANA DE... ...Alicia Fernández | O |
07 oct 2006 . Actualizado a las 07:00 h.EL NACIONALISMO, como posición ideológica y actitud pragmática, sustentado en la defensa y valorización del acervo cultural de un pueblo, es un medio de estabilización social generador de riqueza. El nacionalismo planteado sólo como contraposición a otra realidad es una quimera que llevada a sus últimas consecuencias acaba en la quiebra social y la miseria económica. Un fenómeno que se puede dar desde el universo a nuestro hogar, pero en este Estado, donde puestos a rizar le ponemos rulos a las ovejas, se ha convertido en el pasatiempo preferido de muchos mediocres. En nuestra comarca hace veinte años que se pusieron los cimientos de una organización supramunicipal con más voluntad que medios. En la actualidad tiene presupuestos, sede y personal. Me gustaría saber cuántos ciudadanos la conocen y si consideran que ha mejorado en algo sus vidas. ¿Ha intervenido en la gestación de la futura autovía? ¿Estudia y propone en el farragoso mundo de los parques empresariales presentes y futuros? ¿Y en la gestión forestal, tan de moda? ¿Ha opinado en la evolución urbanística de una comarca que en dos telediarios no la conoce ni su madre? ¿O sobre esa costa que nos acercará o alejará de un desarrollo sostenible? Podríamos seguir por los servicios más básicos, las infraestructuras, las nuevas tecnologías o las políticas sociales. El resultado nos sitúa ante un matrimonio de conveniencia, usada la expresión en su significado más cicatero. Comprobaríamos que no existe vida más allá del cartel, del curso o la feria. El localismo ribeirense, pobrense, boirense y rianxeiro hurta el debate sobre los asuntos importantes y tan sólo permite hablar de turismo; recurso facilón, panacea de políticos superficiales. Los mismos que en sus municipios se plegan ante absurdas demandas de parroquias, lugares y a veces vecinos que pugnan contra otras parroquias, lugares y vecinos sin objetividad alguna. No hay que preocuparse por tener líneas ADSL a pedales (donde las hay), corredoiras de veinte por hora, falta de suelo industrial o ni puñetera idea de qué hacer con nuestros recursos naturales (a parte de esquilmarlos). Abriremos una casa de turismo rural cada uno, pondremos un negocio de tumbonas e iremos todos los años a Fitur. Ante tan bello porvenir permítanme enmendar a Santa Teresa: Vivo sin vivir en mí y tan alta vida espero, que me muero por verlo».