LA LLAVE
05 oct 2006 . Actualizado a las 07:00 h.EL CUENTO de la torre de Goiáns puede acabar como el rosario de la aurora. Realmente, sería magnífico que pasara a ser propiedad de todos los boirenses; que se hiciera un auditorio, un hotel con encanto, una residencia de ancianos o lo que sea, pero claro, tiene que tener carácter público, de lo contrario pocos entenderán por qué se evitó que pasara a ser un establecimiento hostelero, regentado por la boirense familia Chicolino, para que su explotación acabe en manos ajenas, puede que incluso foráneas. Han pasado cuatro años desde que empezaron las gestiones en torno a la finca y el inmueble. Desgraciadamente no estamos como entonces, porque la construcción se deteriora día a día; a este paso, no habrá que restaurarla, sino reconstruirla. El tiempo no sólo ha dejado huella en las edificaciones, sino también en el patrimonio artístico y documental. Hoy es una torre vacía de contenido.