LA LLAVE
26 sep 2006 . Actualizado a las 07:00 h.SUS SEÑORÍAS municipales parecen estar como botellas de gaseosa agitadas: a la mínima desbordan. Los exabruptos aumentan pleno a pleno, y nadie parece dispuesto a contenerse. Esos fiscales tan dados a pedir la de Dios es Cristo deberían estar más atentos a los debates municipales, y actuar en consecuencia: uno acusa al alcalde de enriquecerse en el cargo, y, a los pocos días, otra implica a todo un partido en un delito casi neroniano, como dejar que el fuego amenazara a una ciudad. Obrar en consecuencia es investigar los hechos y actuar contra el que infringe la ley, pero también contra el que acusa sin fundamento, quien genera alarma social, en caso de que se demuestre la comisión de una u otra irregularidad. Va siendo hora de que no queden impunes denuncias de sobornos, corrupciones y otras, de lo contrario la carrera política seguirá desprestigiada, por obra de sus protagonistas.