Escasa memoria

| MONCHO ARES |

BARBANZA

ESE BAILE de cifras que amenazan con invadir las páginas del periódico son normales en períodos como éste, con las elecciones municipales a la vuelta de la esquina. Los cargos públicos, esos que nombramos a través de los votos, están convencidos de que los números son el mejor remedio para los escépticos, esos de dos piernas y dos brazos, y una cabeza sobre los hombros, de los que cada cuatro años necesitan cariños en forma de papeletas. Hacer tantas contrataciones a menos de doce meses de una cita con las urnas es reconocer implícitamente la ineficacia de una gestión, aunque todos sabemos que, en realidad, los políticos buscan aproximar a la reválida los paquetes de inversiones que maquillen una carretera llena de olvidos, una pared repleta de abandonos, unos lugares públicos desbordantes de ineficacia. Lo hacen porque, realmente, la memoria del administrado es escasa.