«Cuando bailo, no hay nada a mi alrededor»

A. Caamaño RIBEIRA

BARBANZA

Entrevista | Ángela Fernández Pérez Esta joven ribeirense obtuvo la máxima puntuación en el examen de la Royal Ballet School de Londres y combina la danza con el balonmano

23 sep 2006 . Actualizado a las 07:00 h.

Angela Fernández (Ribeira 1988) cursa cuarto de ESO en el Instituto de Ensinanza Secundaria de Coroso. Además, asiste a las clases de ballet clásico en el gimnasio Natural Sport, donde es alumna de Francisco Sineiro, que imparte clase en correspondencia con la Royal Ballet School de Londres. En este centro prima, ante todo, la precisión y la correcta expresión de los bailarines. -¿Cómo fue el examen con los ingleses? -Fue bien. Hicimos el examen de segundo grado en Vilagarcía y se ocupó de evaluarnos una señora de la escuela inglesa. -¿Cómo te hicieron saber la nota? -Me llamó Francisco para decírmelo. Al principio, me contó que había suspendido, pero no me creí nada. Al momento me contó que había sacado sobresaliente. -¿Desde cuando te dedicas a la danza? -Empecé a los 8 años, bailando por casa y eso, aunque en seguida me puse con las clases de ballet aquí en el gimnasio. -¿Qué sientes al bailar? -Qué no siento. Cuando bailo, no hay nada a mi alrededor, todo desaparece. No tengo ningún sentimiento especial en la cabeza, sólo mi cuerpo en movimiento. No noto ni el público. -¿Cuál es tu obra favorita? -Coppelia, que trata de una muñeca que está en un balcón. Un chico la ve, y se enamora de ella, pero pertenece a un viejo, que lo engaña para emborracharlo, arrancarle el corazón para ponérselo a la muñeca. -¿Qué es lo más complicado de los ensayos? -Lo más difícil es trabajar la expresión, porque hay que sentirla, no puedes mentir. -¿Te gustaría ser bailarina profesional? -Sí, claro. Ahora estoy en el tercer grado de clásico. También quiero estudiar Medicina. -¿Quiénes son tus bailarines favoritos? -Tamara Rojo y Julio Bocca. -Y aparte del ballet, ¿haces alguna actividad más? -Sí, juego al balonmano en el Ribeira. Empecé viendo partidos, y mi hermano me convenció. Me gusta mucho.