LA LLAVE
13 sep 2006 . Actualizado a las 07:00 h.EL VERBO dimitir parece haber desaparecido del vocabulario de algunos políticos: si uno pertenece a un gobierno con el que no está de acuerdo, lo lógico es que conjugue la primera persona del presente de indicativo: yo dimito; si uno forma parte de un equipo y una de sus acciones pone en jaque la honestidad del grupo y de toda una institución, sería loable que salieran de su boca el pronombre y el tiempo verbal. La actitud de resistir contra viento y marea sólo siembra dudas y no hace más que erosionar la fama de los cargos públicos: ¿tanto seduce el poder para soportar que a uno le llamen ladrón, corrupto, mentiroso u otros improperios? ¿el sufrimiento de los familiares no cuenta con tal de mantenerse en la poltrona? Renunciar no es derrotar, incluso cuando se hace bien se puede convertir en triunfar. ¿Qué es mejor pasar de villano a héroe o de héroe a villano?. Hay que aprender a decir basta.