Atascos

|ANA GERPE |

BARBANZA

POR LO que parece este es el verano de los atascos. Se suceden en la comarca. El casco urbano ribeirense es una caravana constante, especialmente durante las mañanas. Sin embargo, la situación de Noia parece ser bastante peor. Los policías locales no dan abasto para regular el tráfico y los embotellamientos ya no se producen sólo en horas punta, sino que cualquier momento del día es bueno para que se forme una cola capaz de desesperar al automovilista más tranquilo. Las obras de la variante noiesa no han empezado, los coches van en aumento y, por si fuese poco, la mitad de las calles noiesas, entre ellas la importante arteria de O Ferrador, están cortadas. Con este panorama es prácticamente imposible evitar que se formen caravanas. La situación no es muy propicia para favorecer el turismo, porque hay pocas personas que, por muy fantásticas que sean las playas de la comarca, estén dispuestas a soportar horas al volante. La Administración autonómica tiene que tomar cartas en el asunto de una vez y agilizar la realización de unas obras que son vitales para la comarca. No se puede vivir a golpe de bocinazo y es necesario que esté sea el último verano con insufribles caravanas.