Mucha laxitud

| ANA GERPE |

BARBANZA

A FINALES de mayo del 2004, el pleno de Ribeira aprobó inicialmente una normativa sobre ruidos para, de una vez por todas, regularizar la situación de la mayoría de los establecimientos hosteleros de la ciudad, que funcionan como pubs aunque realmente son cafeterías o tabernas. Han transcurrido dos años y sólo tres locales han efectuado reformas para cumplir la ordenanza sobre insonorización y para obtener la nueva licencia. En ese tiempo no se han reforzado las actuaciones para que el resto de los negocios hiciesen lo mismo y, en la actualidad, la mayoría continúan actuando de la misma forma que antes de aprobarse la normativa. No es de extrañar que, en vista de esta situación, alguno de los tres empresarios que se gastaron el dinero para respetar la legalidad afirme que, si fuese ahora, no se hubiese embarcado en la realización de reformas. ¿Para qué?