El joven Víctor Manuel Iglesias Franco, que sufrió quemaduras de segundo y tercer grado en el 6% de su cuerpo, principalmente en la cara y las manos, a causa de una explosión de gas que se produjo en su vivienda de Outes, permanece estable, dentro de la gravedad, en la unidad de quemados del Hospital Juan Canalejo. Los facultativos que lo atendieron precisaron que las lesiones que tiene en el tórax y en las rodillas son casi insignificantes. Fuentes de la investigación policial indicaron que, tras descartarse por completo la hipótesis de que el suceso se produjo de forma accidental, trabajan sobre la certeza de que el muchacho intentó suicidarse, tal y como había amenazado con anterioridad. Dichas fuentes han confirmado, además, que habitualmente inhalaba gas butano. Los guardias civiles llegaron a estas conclusiones después de hacer una reconstrucción de lo ocurrido en el escenario de los hechos.