Voluntarios

| MONCHO ARES |

BARBANZA

ES DIFÍCIL explicar a la gente que regala su tiempo libre a beneficio de los demás que la Administración les niega medios para desempeñar sus funciones, porque lo primero es un acto libre e individual, y lo segundo debe ser una obligación, y falla precisamente lo que no debe. Ocurre que, además, esas personas altruistas que incluso ponen en peligro su integridad para beneficio de la ciudadanía, son imprescindibles tanto cuando se producen incidencias importantes como incluso en las cabalgatas de reyes... Pero hay más, a veces hasta hacen de policías municipales, de notificadores, de brigadas de obras... Así se explica que muchos jóvenes renuncien a formar parte de estos equipos, porque los gestores públicos, en algunos casos, sólo alcanzan a reconocerles su labor con una fiesta o un convite navideño, como queriendo lavar su conciencia y prorrogar un año más la desatención.