Polígonos

| MONCHO ARES |

BARBANZA

HACE POCO nos enorgullecíamos de que, por fin, un servicio importante despertaba el interés de los alcaldes de Barbanza y Noia para afrontarlo en común, y me refiero al matadero. El gozo se cayó a un pozo al poco tiempo, y no por culpa de ellos, porque es consecuencia de ir por libre, que es lo que ha hecho la Xunta con el polígono industrial de Ribeira y A Pobra. Vivenda tendrá que lidiar al toro de una división no deseada, porque cuando apostó por el proyecto que le presentaron difícilmente tuvo en cuenta las otras opciones que se barajaban, simplemente adoptó una decisión política, al margen de los mandatarios locales e incluso de las organizaciones empresariales. Se descolgarán ahora diciendo que todas las iniciativas son compatibles, pero no es verdad, porque la iniciativa privada difícilmente promoverá el proyecto de monte Pena teniendo un competidor público a 25 kilómetros.