LA LLAVE
06 mar 2006 . Actualizado a las 06:00 h.UNA TEORÍA que manejo desde hace tiempo es que los temporales que no se anuncian acostumbran a ser los más fuertes, los que mayores daños causan. Lo malo es que suele cumplirse. Ocurrió con el Prestige y el sábado pasado, aunque no pretendo comparar uno con el otro. Me dirán que siempre se avisa en los medios sobre las comunidades en alerta; y tienen razón, pero es tan genérico que no estaría mal que precisaran un poco más. Pero los tiros de este artículo no van por ahí, sino porque el puerto de Cabo de Cruz sufrió este fin de semana las consecuencias de la desidia, un olvido de muchos años plagados de constantes anuncios que no acaban de hacerse realidad. Esta semana vendrá el presidente de Portos a reanunciar lo reanunciado; pero con las obras del muelle crucense nos pasa como con las de la vía rápida, las celebraremos cuando las veamos hechas.