La policía de Ribeira se acerca a las aulas

Antía Urgorri Serantes
Antía Urgorri RIBEIRA

BARBANZA

SIMÓN BALVÍS

En directo | Demostración en Sirves Cientos de escolares comprobaron de cerca la labor de los cuerpos de seguridad

21 feb 2006 . Actualizado a las 06:00 h.

PRUEBA DE VESTUARIO. TODOS AL VOLANTE. VISITA DE AUTORIDADES. La mayoría de los niños cuando se les pregunta qué quieren ser de mayores, contestan futbolistas o policías. A tenor de lo visto en el polideportivo de Sirves, parece evidente que el trabajo de los cuerpos de seguridad fascina a los más pequeños. Y si no que se lo pregunten a los cientos de escolares ribeirenses que, durante la mañana de ayer, tuvieron la oportunidad de convertirse, por unas horas, en auténticos agentes de la autoridad. El Concello, la comisaría y la Policía Local de Ribeira son los promotores de unas jornadas prácticas que concluirán mañana, y cuyo objetivo principal es acercar a los alumnos del municipio la labor que desarrollan a diario los cuerpos de seguridad. El pabellón de Sirves ofrecía ayer la estampa resultante de la siguiente operación matemática: cientos de niños de entre 6 y 15 años, sumado el material policial al alcance de la mano y todo ello multiplicado por más de cuatro horas. La solución es meridiana: un auténtico estado de sitio. Euforia infantil Chiquillos dentro de los coches, sirenas en continuo movimiento, bocinas incesantes, gritos y caras de alucine. Ni los policías ni los profesores fueron capaces de poner freno a la euforia desatada que mostraron los alumnos ribeirenses al verse vestidos de agentes, al volante de un furgón policial o con un rifle en la mano. La posibilidad de ataviarse con chaleco antibalas, casco y porra captó la atención de la mayoría de los críos. «Es lo más divertido, lo que quieren todos», explicaron Martín Cánibe y Martín Pérez, alumnos del Colegio A Milagrosa. Todas las exhibiciones de los cuerpos de seguridad recibieron, por parte de los estudiantes, un sobresaliente. Mientras unos hacían caricias a los perros adiestrados para la localización de explosivos y estupefacientes; otros se quedaban perplejos viendo cómo se detectan huellas. «Son como los de CSI», exclamó un crío. La cola para soplar en el alcoholímetro alcanzó grandes dimensiones durante toda la mañana. Para comprobar lo bien que se lo estaban pasando los niños y constatar el éxito de la iniciativa, el alcalde, José Luis Torres Colomer; el comisario, José García; y el jefe de la Policía Local, José Brandariz, visitaron las instalaciones y conversaron tanto con los agentes como con los chiquillos. Al abandonar el pabellón, algunos niños ya tenían menos dudas sobre su futuro profesional. «Creo que voy a ser policía», dijo Juan Ageitos, del colegio de Castiñeiras.