El presidente de Portos de Galicia insistió desde un primer momento en que la rentabilidad iba a ser la base fundamental para construir el nuevo muelle comercial de la ciudad. El temor de las fuerzas sociales ribeirenses está más que justificado debido a las caídas de las descargas en los últimos años. Mientras en el pasado ejercicio fueron alijadas 66.000 toneladas, en el 2001 alcanzaron las 97.000. Partida El anterior Gobierno de la Xunta tenía destinada para este año una partida económica de 11,5 millones de euros para la actuación, que quedó paralizada después del traspaso de poderes. Críticos El único colectivo ribeirense que mostró su rechazo a la actuación fue la Cofradía de Pescadores. Unos estudios realizados hace unos años confirmaban que la obra iba a suponer la desaparición del 70% de los bancos naturales. Separación Las organizaciones del arrastre y del cerco se pronunciaron a favor de la obra, al considerar que el traslado de los mercantes para una nueva línea de atraque dejaría las instalaciones para su servicio. En la actualidad tienen muchos problemas de espacio para atracar sus embarcaciones. Plazos Vicente Irisarri anunció que los estudios de viabilidad no se conocerán hasta el mes de septiembre.