Parte de la fachada del inmueble anexo se desprendió y hubo un pequeño escape de gas Las autoridades locales ordenaron la adopción de medidas de seguridad
08 nov 2005 . Actualizado a las 06:00 h.El inició de la demolición del edificio situado en la esquina que forman las calles José Antonio y Santos Mieites, en el casco urbano boirense, generó expectación el pasado sábado y sigue siendo el centro de atención para los residentes en el inmueble colindante. Los trabajos de derribo han ocasionado algunos desperfectos en este bloque y sus inquilinos temen que pueda venirse abajo en cualquier momento. La preocupación de las dos familias que residen en el portal número 27 de la calle Santos Mieites, el contiguo al que se está demoliendo, comenzó el lunes, cuando comprobaron cómo se desprendía una pequeña parte de la fachada de su inmueble. La propietaria del edificio, Araceli Alcalde, comunicó lo ocurrido al concejal de Urbanismo de Boiro, Xoán León, quien se comprometió a requerir a la empresa la adopción de las medidas de seguridad necesarias para evitar que se registraran nuevos desperfectos en el número 27. Pero la situación se complicó a media tarde, cuando se detectó un pequeño escape de gas en el edificio. Este suceso provocó que fuera necesaria la intervención de los bomberos, que revisaron las conducciones para asegurarse de que el problema no fuera a más. Xoán León confirmó ayer por la mañana que había ordenado la paralización de los trabajos de derribo, a la espera de tener en sus manos el informe encargado a un arquitecto municipal. Según el concejal, las obras se reanudaron en cuando la empresa adoptó las medidas fijadas en este documento. El responsable del departamento municipal de Urbanismo señaló que la empresa ha separado las fachadas de los dos edificios con el fin de prevenir nuevos desprendimientos. León confirmó que también se ha colocado una protección en la parte superior del portal número 27 para evitar la caída de cascotes. Además, la firma ha intensificado la vigilancia: «Cando se reanudou o derribo, catro operarios vixiaban a entrada do edificio afectado e as rúas laterais para comprobar que non se viran afectadas», manifestó el concejal. Pero la adopción de estas medidas no convence a los inquilinos del inmueble colindante al que está siendo demolido. Araceli Alcalde aseguró que, ante la preocupación de los inquilinos, las cuatro personas que residen en el bloque, concretamente en los pisos cuarto y primero, han optado por abandonar sus viviendas: «Fómonos o luns por medo a que nos caera enriba». La propietaria del número 27 de la calle Santos Mieites está muy disconforme con la forma de actuar de la empresa que ejecuta los trabajos y teme que la situación empeore cuando comience la excavación que está previsto realizar en el solar para construir un aparcamiento subterráneo. Asegura que, además de los daños que pueden verse en la fachada del inmueble, el interior del bloque se ha visto perjudicado: «Dende que retiraron as paredes do edificio do lado, no meu entra a auga que parece que chove dentro». Araceli Alcalde manifestó que su intención es tratar de resolver el conflicto «polas boas», pero señaló que está dispuesta a llegar hasta donde haga falta para que se respeten sus derechos: «A min non me serve de nada que me paguen os danos, o que quero é que se eviten».